miércoles, 25 de agosto de 2010

Pablo Antonio Pizzurno

Pablo A. Pizzurno fue un educador argentino nacido en Buenos Aires el 11 de Julio de 1865 y fallecido el 24 de marzo de 1940. Comunmente se llama a la sede del Ministerio de Educación como "Palacio Pizzurno" pero su verdadero nombre es "Palacio Sarmiento", quedando el nombre de Pablo Pizzurno la calle del frente de dicho edificio.

Con motivo del centenario del nacimiento del Dr. Rafael Herrera Vegas, es publicado en el diario La Nación un artículo escrito por Don Jorge Lavalle Cobo. Transcribo aquí la carta que le envió Pablo A. Pizzurno a Jorge Lavalle Cobo comentando dicho artículo.

Buenos Aires, octubre 30 de 1934

Señor Jorge Lavalle Cobo
Mi querido Lavalle

Acabo de leer su magnífico artículo consagrado al Dr. Herrera Vegas. Me ha emocionado profundamente hasta el nudo en la garganta. Ya sabe Ud. que yo lo conocí y lo traté un poco de cerca cuando iba a su casa tres veces por semana para enseñar matemáticas a Rafael y Marcelino, a Leonardo Pereyra Iraola y al hermano de Ud., Ricardo. Yo enseñaba un poquito a esos muchachos; pero si supiera Ud. cuanto, cuanto me beneficié, y para siempre en esa casa. Yo iba de noche y encontraba allí siempre reunidos a “caballeros” del tipo de D. Ricardo Lavalle, su padre (lo estoy viendo), D. Amancio Alcorta, D. Leonardo Pereyra, Arata y otros; y cuando, a veces, el Dr. Herrera Vegas, al pasar yo entre ellos por la sala de billar, me detenía para hablarme de cómo andaban los estudios y con ese motivo departía en todos un momento; que orgulloso y estimulado se sentía el joven profesor normal, muchacho él también como sus cuatro discípulos, pero de origen humilde! El impulso que por elevarme espiritualmente yo recibí en contacto con ese ambiente, me ha servido de mucho en la vida.
Se explicará Ud., entonces, la emoción que su justiciero artículo me ha producido. Lo felicito y hasta le agradezco como argentino, que lo haya publicado. Le hace muy bien presentando esos modelos, hoy más que nunca.
Lo abraza cordialmente, su viejo amigo y affmo S.S.

Pablo A. Pizzurno

San Carlos de Bolívar


El domingo 18 de agosto de 1985 se publicó un artículo de don Carlos A. Zemborain, en el diario La Prensa. Muy amablemente Rafael Lobos me hizo llegar la copia del mismo y voy a volcar algunos párrafos del mismo que se relacionan con Rafael Herrera Vegas.

"Se debe aclarar que originaria y oficialmente se denominó San Carlos al pueblo y Bolívar al partido, contrariamente a lo usual, que era unificar los nombres; el uso y la costumbre produjeron la simbiosis al juntar los dos nombres en uno. El origen del nombre San Carlos es bien conocido por el fortín, y la memorable batalla del año 1872 contra Calfucurá; en cuanto al segundo nombre a pesar del empeño no dejó de ser un misterio. Sin disminuir la grandeza del prócer americano era difícil encontrar el motivo de su elección en aquel momento y lugar."

A mi me pasaba lo contrario cuando viajaba por aquellos lares. Sabía que Bolívar llevaba aquel nombre gracias a Rafael Herrera Vegas, y lo mismo entendía de Sucre, que se encuentra cerca de Luján. Pero no podía relacionar a Don Simón Bolívar con San Carlos. No entendía aquella conjunción.

"Con sus ahorros y con fe en el país, Rafael compró dos campos en el deslinde de los hoy partidos de Bolívar y Olavarría, y les puso los nombres de San Rafael y La Carmelita, éste en recuerdo de su querida y desdichada esposa.
También compró más adelante un campo en Luján.
En el momento de la fundación de San Carlos de Bolívar, solicitó al General Mitre, con quién mantenía fluída relación de amistad, se le imponga al nuevo partido y pueblo el nombre del prócer venezolano. Lo mismo ocurrió con la estación próxima a su campo de Luján, que se denomina Sucre, gracias a igual pedido; recordemos que Rafael era pariente de Sucre, y su esposa sobrina de Bolívar.
Sería bueno que un busto o al menos una placa de bronce recordara en Bolívar su memoria, ya que si bien la Argentina recibió al ilustre médico "como si no fuera extranjero" -como él mismo lo dice en una carta- y le brindó su segunda patria, por otro lado aquél devolvió con creces todo ello con la actuación de su vida eterna.
Que el recuerdo de don Rafael Herrera Vegas se una al de San Carlos de Bolívar, nombre que parece terminar en un tañido, eco de aquel lejano y triunfal que resonó un día por toda América."

miércoles, 18 de agosto de 2010

Torcuato de Alvear - Intendente Municipal


Don Torcuato de Alvear nació en Montevideo, Uruguay el 21 de Abril de 1822 y falleció en Buenos Aires el 8 de Diciembre de 1902. Hijo del General Don Carlos María de Alvear y padre del Presidente de la República (1922-28) Don Marcelo Torcuato de Alvear.

En el año 1883 se crea el puesto de Intendente de la Ciudad de Bs.As., el Presidente de la República, General Julio A. Roca, designa a Don Torcuato de Alvear para ocupar dicho cargo, que lo hará hasta 1887.

La nota adjunta que lleva el membrete de TORCUATO DE ALVEAR - INTENDENTE MUNICIPAL DE LA CAPITAL es un fiel testimonio del respeto que le tenía al Dr. Rafael Herrera Vegas como una autoridad en la medicina, y en este caso lo consulta sobre la ordenanza de la vacunación obligatoria, que supongo se refiere a la vacunación obligatoria contra la viruela.

La nota dice así: Saluda muy afectuosamente al Dr. Rafael Herrera Vegas y tiene el placer de acompañarle la ordenanza dictada por el cuerpo sobre vacunación obligatoria, solicitando al mismo tiempo su autorizada opinión sobre la referida ordenanza. Jueves 8

sábado, 14 de agosto de 2010

Facultad de Medicina de París



Rafael había llegado a Francia para estudiar pintura con su amigo Camille Pissarro, quien lo lleva a peñas y cenáculos donde conoce a Manet, Monet, Renoir, Cezanne y Sisley. Rafael se siente aplastado por esos genios de la pintura moderna y se da cuenta que jamás podrá alcanzar a Camille, y que jamás podrá sobresalir en la pintura.

Rafael ha decidido que se debe ser primera figura en su arte o en su trabajo; para eso ha venido a estudiar a París y no puede decepcionar a sus parientes que, con sacrificio, costean sus estudios. Y aquí viene lo más extraordinario: Rafael cambia de rumbo, corta definitivamente con la pintura, y decide estudiar medicina en la famosa escuela de la época de Napoleón III.

Recibió allí las enseñanzas de Wurtz, Claude Bernard, Sapey, Bouillaud, Trousseau, de Jules Simon, el conocido pediatra, y sobre todo de Velpeau, de quién fue su interno durante tres años.

Rafael fue un alumno brillante que supo distribuir su tiempo entre el estudio de la medicina, el acrecentar su cultura, y las actividades sociales. No se desvinculó del ambiente de pintura y, además de Camille y sus amigos los futuros impresionistas, tuvo buena amistad con los pintores españoles Fortuny y los Madrazo.

Aqui podemos ver un certificado de llamado a exámen y algunos recibos del pago a la Facultad.

Calle Victoria




Como comenté anteriormente, al llegar a Buenos Aires, Rafael vivía en la calle Victoria. Fuí al archivo de Aguas Argentinas, ya que entiendo que allí se conservan los planos más antiguos, pero no pude localizarlo. Por lo tanto será suficiente la descripción de esa casa que tenemos de Don Marcelino.

Aquí podrán ver el recibo de pago por el alquiler de aquellos primeros tiempos, y dos tarjetas de visita de Don Rafael. Una acusa Victoria 451 y la otra Victoria 751. Lo que no tengo claro es si eso tiene que ver con los cambios de numeración de las calles que hubo en ese momento, o simplemente por cambio de domicilio.

Amancio Alcorta

Conservo en mi archivo una tarjeta firmada A. Alcorta y fechada 24 de octubre de 1891, por lo que me hace suponer que fue enviada por el Dr. Amancio Alcorta a Herrera Vegas y dice lo siguiente: "Mi querido amigo: Un médico que llega a esa altura no tiene el derecho de escribir con la pluma de acero con que escribimos todos los pobres mortales. Pensando así y plenamente convencido de ello, me permito enviarle esa pluma de oro que espero la aceptará como un recuerdo bien sincero como afectuoso.”

Amancio Alcorta nació en Bs.As. el 27.03.1842 y allí falleció, siendo Ministro de Relaciones Exteriores, el 05.05.1902. Doctor en Jurisprudencia de la Universidad de Bs.As., diputado, juez, fiscal de estado, ministro de hacienda, ministro de gobierno de Bs.As. y director del Banco de la Provincia. Director del Colegio Nacional de Bs.As., y del Banco Nacional. Ministro del Interior y de Instrucción Pública.

Cuenta Marcelino Herrera Vegas en sus memorias que "los amigos de mi padre, que lo querían y lo acompañaban siempre, fueron: don Carlos R. Larreta, don Manuel Correa Morales, don Leopoldo Basavilbaso, don Ricardo Lavalle y don Amancio Alcorta."

jueves, 5 de agosto de 2010

Recuerdos de Adolfo Bioy

Agradezco a Rafael Lobos Herrera Vegas (bisnieto del homenajeado) que me hizo llegar este extracto del libro Antes del Novecientos, de Adolfo Bioy (Bs.As. 1a edición Julio de 1958 y 2a edición noviembre de 1958):

"A Fortín Brandsen iba mi padre, por un día, desde Las Casillas; cuando nos encontrábamos allí, Enrique y yo lo acompañábamos. Hacíamos el viaje, de diez leguas largas, en el mismo coche en que habíamos ido desde Pardo, el rockaway (una vez lo hicimos en el break de Las Casillas), sin cambiar caballos, dándoles un descanso de cuatro horas en Blanca Grande. En esas horas almorzábamos en la estancia de Herrera Vegas; después de almorzar, mi padre dormía una siesta y nosotros, Enrique y yo, íbamos a pasear a la laguna. Cuando estaba allí Rafael Herrera Vegas (lo que ocurrió dos veces en las cuatro o cinco que fuimos) nos llevaba él mismo, con un coche de la estancia; sino nos llevaba el mayordomo, que se llamaba del Llano.

Era aquella una estancia magnífica; tenía un monte inmenso, que visto a la distancia, era más bien bajo. Yo no visité nunca la parte de los galpones y de la administración, pero sabía por mi padre que todo eso era perfecto. En cambio, lo que siempre vi, fué la esquina, la casa de negocio de la estancia, situada a veinte cuadras de La Carmelita (éste era el nombre del establecimiento). El campo tenía nueve leguas de superficie, era muy célebre en la zona, tal vez el más reputado, por la cantidad y calidad de sus haciendas y por su impecable organización y por que allí estaba la famosa laguna Blanca Grande. Mis recuerdos, un poco confusos, del gran señor anciano que era el doctor don Rafael Herrera Vegas, que en una de nuestras visitas estaba en la estancia y nos recibió a almorzar con mucha amabilidad, los de la excelente comida, los del comedor, un cuarto cuadrado de vastas dimensiones con dos mesas, la de comer y la de billar, se hacen más precisos con respecto a la Blanca Grande."

sábado, 31 de julio de 2010

Inauguración de la Escuela “Rafael Herrera Vegas”


Con la brillante ceremonia realizada el 16 de diciembre de 1918 ha quedado inaugurada la nueva escuela del Consejo Escolar 9º, ubicada en la calle Las Heras 3096 y designada con el nombre de “Rafael Herrera Vegas”, personalidad meritoria, que ha evocado justicieramente en su discurso el Dr. M. A. Montes de Oca.

El edificio se levanta en el terreno de 1.500 metros, donado con ese objeto por los doctores Rafael y Marcelino Herrera Vegas, en memoria de su señor padre. Sus planos han sido preparados y dirigida su construcción por la Dirección General de Arquitectura del Consejo Nacional de Educación, a cargo del arquitecto Sr. Waldorp. Es un amplio edificio de tres pisos, que responde estrictamente, por supuesto, a las más adelantadas aspiraciones de la edificación escolar urbana en cuanto a exigencias higiénicas y pedagógicas. La primera de estas cualidades es precisamente su característica. El sol, la luz, el aire, están en dominio pleno, desde el amplio patio descubierto del piso bajo, y las aulas cuyas grandes ventanas que miran al este dan todas a él, hasta los anchos corredores cubiertos que pueden servir de lugar de recreo a los alumnos de los pisos altos, los que disponen, además, de la azotea convertida en pérgula, -como es frecuente en establecimientos similares de los Estados Unidos,- sitio propicio para juegos libres. Es de notar la instalación sanitaria de lavabos y retretes, y los surtidores de beber que eliminan el uso del jarrito. La sobriedad de las líneas, la ausencia de adornos arquitectónicos es otro de los rasgos del nuevo edificio, que responde a un propósito tanto económico, como higiénico. Como otras escuelas construidas últimamente, la que se acaba de inaugurar cuenta también con un salón de actos públicos que será utilizado en la actividad escolar para clases de música y canto. Se ha destinado un espacio para las instalaciones de La Copa de Leche, la benéfica institución implantada en casi todas nuestras escuelas, merced a la generosidad del vecindario que la sostiene exclusivamente. Un salón para museo y varias piezas en un piso alto, para habitación particular de la directora, contemplan la distribución del nuevo edificio cuyas 11 aulas tienen capacidad para cerca de 1.000 alumnos en ambos turnos.

lunes, 26 de julio de 2010

La Legislatura Porteña recuerda a Don Rafael


Buenos Aires, 24 de junio de 2010.

DECLARACIÓN 230/2010

La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires recuerda al Doctor Rafael Herrera Vegas, en el centenario de su fallecimiento, el cual se conmemorará el día 26 de Septiembre del 2010.

Asimismo, solicita al Poder Ejecutivo que, a través del Ministerio de Salud, tenga a bien organizar una jornada a efectos de destacar su obra y trayectoria.


OSCAR MOSCARIELLO
CARLOS SERAFIN PEREZ


http://www.legislatura.gov.ar/asuntos.php

domingo, 18 de julio de 2010

El Político y El Sabio: Antonio Guzmán Blanco vs Rafael Herrera Vegas


Le he pedido autorización a Francisco Kerdel Vegas para replicar aquí un artículo que publicó en el año 2009 en www.bitacoramédica.com, a lo que accedió de inmediato.

Francisco Kerdel Vegas

"Francisco José HERRERA LUQUE (Pancho Pepe , como lo llamábamos familiares y amigos), médico psiquiatra (tercera generación de médicos y segunda de psiquiatras por el lado paterno), nos dejó un legado trascendental con su reconocida creatividad científica expresada en varios libros y más tarde al dedicarse a cultivar -con su extraordinario talento e imaginación-, el género de la historia novelada, que le permitió incursionar con mucha libertad en aspectos singulares del comportamiento de los venezolanos que parecen repetirse a lo largo de la historia.

Hoy quiero destacar en este comentario la emigración de nuestros cerebros mejor formados por razones políticas –algo que estamos sufriendo en forma exponencial actualmente- y que Pancho Pepe narra con detalles enfocando el caso del ilustre médico venezolano (y pariente suyo) doctor Rafael HERRERA VEGAS, quien sin desempeñar cargo público alguno y sin haber incursionado en la política local resultó víctima, por el odio del general Antonio GUZMÁN BLANCO –en ese momento, año de 1870, recién encargado de la presidencia de la república- hacia su familia, y tiene que pasar por el horror de ver su casa de habitación salvajemente saqueada, seguida del trágico fallecimiento de su esposa a causa de una fiebre puerperal adquirida en un parto que ocurrió en esas terribles circunstancias.

La virtud que atribuyo a la novela histórica (o historia novelada) es que nos permite insertarnos de manera natural y asimilable en un momento determinado de nuestra historia.

Sin más preámbulos demos la palabra a Pancho Pepe (en su libro “Los 4 Reyes de la Baraja”, Criteria, Caracas 2004) para que nos narre en dos sucesivos episodios lo que ocurrió entre HERRERA VEGAS y GUZMÁN BLANCO:

“Guzmán Blanco, quien arrastra desde su juventud de una hernia inguinal, se siente acuciado por intensos dolores. Aquella tarde son insoportables. Andueza Palacios, poeta y político, es también médico. No puede ocultar su turbación al examinarlo.

-La hernia se ha estrangulado –le dice con gran esfuerzo-. Es indispensable operarlo.
-En tu opinión, ¿cuál es el mejor cirujano de Caracas?
-Rafael Herrera Vegas, quien está en La Rotunda.
-Háganlo llamar para que lo haga. Por más enemigo mío que sea, no soslayaría los deberes de su profesión

El médico deja a un lado el rencor y se dispone a intervenirlo. Matías Salazar, amenazante, le espeta a Herrera, antes de entrar al comedor, en cuya mesa se realizará la intervención.

-¡Ojo e´garza, doctorcito. Si algo le pasa al General, no quedará usted vivo para contar el cuento!
-¡No sea grosero, piazo e´carajo! Cómo se ve que en su profesión de asesino no tiene idea de lo que es un médico.

Herrera Vegas, graduado en París con las mejores calificaciones y la admiración de sus maestros, es de los pocos que conoce en Venezuela los secretos del éter, el anestésico descubierto por Morton. La operación se desarrolla felizmente. Bajo estricta vigilancia militar, donde se turnan sus primeros lugartenientes, se recupera el enfermo. En la cama de al lado, Herrera Vegas, en silencio hosco, sigue el proceso. Tan pronto vuelve en sí, retornan las punzadas y los dolores, que el médico calma con un brebaje de láudano y caña brava. Al tercer día la mejoría es notable. Guzmán agradece a Herrera lo hecho por él.

-Lamentablemente hice el juramento hipocrático- responde seco.

Guzmán Blanco esboza una sonrisa; siempre ha sentido una extraña atracción por sus contrarios.

-Siento mucho lo del saqueo de tu casa. Voy a darle órdenes a Juan Sabroso, para que devuelvan lo robado.
-Eso es más difícil que usted restituya al país lo que no es suyo.
-¡Carajo, Rafael!- exclama con ánimo reconciliador-. ¡No hay manera de que me perdones, si algún mal te he hecho?
-A usted, más que a nadie, le consta que nosotros no damos ni pedimos cacao. Véame, por los momentos, como su médico y nada más.

Fueron inútiles los intentos de Guzmán por hacerle variar de actitud. Respondía con monosílabos a sus preguntas, por más que Guzmán hubiese ordenado la excarcelación de Francisco, su hermano, y el cese de la persecución a su familia del lado paterno. Porque a Martín Vegas y a Esteban Palacios, como a toda su parentela, fiel a su promesa persistía en su idea de hacerlos exterminar. Al octavo día de la intervención la recuperación de Guzmán, salvo pequeñas dolencias, era casi total. Matías irrumpe violentamente, y luego de exigirle al médico que salga de la habitación, le susurra algo a Guzmán. Herrera, al otro lado del patio, no lo pierde de vista. Algo grave sucede en relación con él. Guzmán se incorpora de lecho con el rostro amarillento, y con paso fuerte se aproxima al médico.

-Tu mujer está muy enferma –le dice-. Desde hace dos días tiene una fiebre muy alta. Ve a verla ahora mismo, y cualquier cosa que pueda hacer por ti, estoy a tu orden. No sabes cuánto te agradezco tus cuidados.

Girando sobre sí mismo y a toda prisa, el joven galeno corrió a su casa. Tan pronto Guzmán le informó de lo sucedido supo la naturaleza del padecimiento y también su pronóstico: fiebre puerperal.

El rostro de los suyos era un mar de caras afligidas, de velones del alma y de un coro de mujeres rezando el rosario. El recién nacido estaba bien, pero su mujer perfilaba las facciones en la última expresión que permite la agonía. Concepción, tras dos días de tránsito, se fue entre suspiros. No obstante la proclama impresa dictada por Guzmán, de perseguir y exterminar a los Herrera, la extensa parentela, poniendo a un lado sus aprehensiones, acudió a las exequias. Un torrente, más que un murmullo, salió del patio y se precipitó en la sala, donde Rafael despedía a su mujer con el rostro entre las manos. Teresa, su hermana, quien estaba a su lado, reclamó su atención. En el umbral, vestido de luto, estaba Antonio Guzmán Blanco.

-Vengo a darte el pésame …

Herrera Vegas no lo dejó terminar:

-Salga inmediatamente de aquí, si no quiere hacerlo con los pies por delante.

Guzmán Blanco no se amilana ante lo sucedido. Con más energía que nunca grita y ordena:

-¡Duro con los godos! ¡No se la vayan a echar de blandos ni de misericordiosos! Todo propietario es godo; todo godo es propietario.”


Al final del libro, el novelista inventa un diálogo entre el paciente al final de la vida, Guzmán Blanco, y su médico, donde nuevamente invoca el episodio que determinó la dura decisión del doctor Rafael HERRERA VEGAS de abandonar su país natal para siempre y radicarse con su dos hijos menores en Buenos Aires, donde además de alcanzar notables éxitos como profesional deja un clan familiar de reconocida solvencia social, económica y sobre todo moral. A continuación dicho diálogo:

“-Yo no le soy simpático, doctor Dubois le soltó a quemarropa, deseoso de comprobar lo que desde hacía tiempo presentía.
-Acierta usted, Excelencia –respondió el médico inmutable-. Aunque debo confesarle que la profunda antipatía que sentía en un principio, se ha ido aminorando al paso del tiempo, hasta casi tenerle un poco, pero muy poco cariño …
-¿Y qué le ha hecho cambiar de opinión?
-Conocerlo a fondo. Saber de las humillaciones de que ha sido víctima … De la desconfianza que siempre inspiró, aun cuando no se justificaba. De los detractores gratuitos, de las innumerables traiciones de que fue víctima … , de haber tenido el padre que tuvo … Las malas acciones de los protagonistas de la historia suelen ser obra del resentimiento.

Guzmán se sobresaltó ante aquellas afirmaciones. Era ajeno a hacer confidencias, salvo las que enaltecieran su yo y predestinación.

-Nunca le he hablado de mi padre, ni de mis sufrimientos – le repuso a Dubois con voz bronca de protesta.
-El médico, sin proponérselo –repuso el otro-, es como un jefe de policía, sobre el que llueven toda clase de informaciones espontáneas. Le voy a dar un ejemplo: usted, en 1870, cuando entró triunfante a Caracas, de no haber sido operado por uno de los mejores cirujanos del mundo hubiese muerto.

-Rafael Herrera Vegas –dejó escapar como un lamento-. ¡Y cómo sabe usted todo eso?
-Era mi compañero de estudios. Y el más brillante cirujano que haya pasado jamás por La Sorbona, hasta el punto de que nuestro maestro, ante la solicitud del Emperador del Brasil para que le recomendase un gran cirujano para él y su familia, no vaciló en mencionarle a Herrera Vegas, quien luego pasó a la Argentina, a solicitud del Presidente Roca, para que enfrentase el primer brote de fiebre amarilla que se produjo en aquel país, y de la cual no tenían experiencia los médicos de allá. En Argentina, impulsó con criterio moderno los estudios de Medicina, recibiendo los honores y riqueza que su país, encarnado en su persona, le negó en la forma más cruel. Todavía vive, y, a pesar de sus éxitos en la Argentina, no ha renunciado a su nacionalidad, condición que se le exige para nombrársele ministro. ¿Quién quería más a Venezuela, usted o él? Argentina, forzoso es reconocerlo, ha sido mejor madre adoptiva que Venezuela, madre natural. Además del caso de Herrera tiene también el de José Antonio Páez, a quien usted negó las glorias de ser enterrado en el Panteón Nacional. Si hay algo que me molesta es su ausencia de grandeza, su carencia total de magnanimidad, su errónea filosofía de creer que el poder y el dinero lo pueden todo.”


Son lecciones de la historia de Venezuela que deberíamos recordar a menudo, para no repetir episodios tan desafortunados como negativos para nuestro futuro progreso y desarrollo."

Caracas, 6 de noviembre de 2009


Fuente:
http://bitacoramedica.com/weblog/2009/11/el-politico-y-el-sabio-antonio-guzman-blanco-vs-rafael-herrera-vegas/
Fotografía de Antonio Guzmán Blanco - http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Guzmán_Blanco

Luis Sáenz Peña


Ya asentado en la sociedad Argentina, con su reputación como médico en lo más alto, ha cosechado una gran cantidad de amigos.

Uno de ellos ha sido Luis Sáenz Peña, Presidente de la República entre 1892 y 1895 y padre de otro Presidente de la República, Roque Sáenz Peña, quién asumió el cargo a pocos días de la muerte de Rafael (1910-1914), y se lo conoce por la "Ley Sáenz Peña" referida al voto secreto, obligatorio y universal.

domingo, 4 de julio de 2010

Carta de Augusto J. Coelho a Marcelino y Rafael Herrera Vegas

Augusto J. Coelho fue fundador del Banco Español del Río de la Plata en 1886. Según cuenta Marcelino, habían dos retratos al óleo de Don Rafael, uno se lo regaló Augusto Coelho a Rafael (hijo) y el otro Julio Peña a Marcelino (este último pintado por Gabriel Ferrier - 1910)

París, 27 de Septiembre de 1910
Señores Dres. Dn. Rafael y Dn. Marcelino Herrera Vegas, Buenos Aires

Mis queridos Amigos
Nunca he sentido más la tiranía de las distancias, como hoy al recibir la dolorosa noticia del fallecimiento de su querido padre de Uds, mi excelente y respetado amigo. Habría deseado en sus momentos haberme hallado al lado de Uds. para compartir su justa pena, para llorar juntos la desaparición del hombre noble y caballerezco que siempre fue por mi considerado como un segundo padre. No les envío a Uds. consuelo por que estas desgracias tan grandes no las tienen, la resignación ante lo inevitable puede, con el tiempo, atenuar el dolor, pero la perdida subsiste siempre irreparable.
En cuanto a mi, me ha causado una impresión profunda que Uds comprenderán, sabiendo el verdadero cariño que yo profesaba al finado, que por sus exepcionales cualidades de bondad, de rectitud y de nobleza., supo en vida hacerse acreedor al respeto y a la estimación general y deja, al morir, un recuerdo imperecedero para todos cuantos nos honrabamos con su amistad, Reciban ustedes mis amigos queridos la seguridad del afecto que en ests triste circunstancia les reitera mas que nunca su amigo

Augusto J. Coelho

Construcción de Edificio Anexo de la Facultad

En el Archivo de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires, Legajo 9055 del año 1871 he encontrado la siguiente carta de Don Rafael al decano de la Facultad, Dr. Leopoldo Montes de Oca, en relación al terreno lindero a la Facultad. Actualmente Facultad de Ciencias Económicas que ocupa la manzana de Av. Córdoba, Uriburu, Viamonte y Junín.

Buenos Aires, Noviembre 19 de 1896

Señor Decano de la Facultad de Ciencias Médicas Dr. Don Leopoldo Montes de Oca

Señor Decano
Tengo la satisfacción de acusarle recibo de su atenta nota fecha 10 del actual, en la que me comunica que, autorizado por la Facultad, me ha designado Ud. para que, con los Señores Académicos, Doctores Juan R. Fernández y Luis Güemes, forme la comisión encargada de intervenir en la construcción e instalaciones que deben levantarse en el terreno lindero a la facultad, mandado expropiar por ley del Congreso para establecer en él todas las enseñanzas que se hacen en el cadáver.

Al comunicar, como lo hago, al Señor Decano mi aceptación a tan honroso cargo, es con el temor y pesar de que mi mal estado de saludo, que es notorio, no me permita prestar todo el contingente que deseara, y agradeciendo al Señor Decano la distinción de que he sido objeto, tengo el gusto de saludarlo con mi más distinguida consideración.

Rafael Herrera Vegas

lunes, 7 de junio de 2010

Reválidas

Finaliza la epidemia de la Fiebre Amarilla y Rafael, que ya había conquistado merecido prestigio como médico, decide instalarse en la Argentina para ejercer su profesión. Es así que decide revalidar su título y para esto tiene que rendir exámen de todas las materias.

Eleva su pedido por nota a la Facultad, que se encuentra conservado en el Archivo de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires, que reza lo siguiente:

Buenos Aires, Diciembre 6 de 1871

Excelentísimo Señor
Don Rafael Herrera Vegas, ciudadano de la República de Venezuela y residente en esta ciudad à V.E. con el debido respeto expongo:

Que hace algunos meses llegué á esta ciudad con el ánimo de dedicarme al ejercicio de mi profesión que es la de médico; con este fin comencé a dar los pasos necesarios para prestar, ante la Facultad, el exámen correspondiente; pero, desgraciadamente, causas tan graves como inevitables me llamaban á mi país, y en la duda de tener que volverme á él inmediatamente no me ha sido posible rendir el exámen. Hoi que aquellas causas han cesado, aspiro á hacerlo lo más pronto posible, mas para esto es necesario obtener el competente permiso de V.E., pues de acuerdo con el reglamento, sólo con este requisito pueden darse exámenes desde el mes de Noviembre hasta el de Mayo.
Confiando en lo justo de mi pretensión y en la conocida benevolencia que se dispensa en este país al estrangero, ruego hoy ante V.E. suplicándole se sirva acordarme el permiso que dejo indicado.

Es Gracia,
Rafael Herrera Vegas


El Dr. Juan José Montes de Oca dijo: “Los exámenes de reválida de Herrera Vegas, son los más brillantes que he precenciado en mi larga actuación médica”.

El comienzo fue duro y si bien su inclinación era hacia la cirugía, considera que la buena clientela ya estaba en manos de los Doctores Montes de Oca y Pirovano, motivo por el cual se decide por la clínica médica. Su capacidad y don de gente le revelan pronto como un triunfador y poco a poco conseguirá la mejor clientela de Buenos Aires.

Hospital Durand

La Prensa, Lunes 30 de noviembre de 1914

El domingo 29 de noviembre de 1914, se realizó en el Hospital Durand la inauguración de una sala especialmente construida e instalada “para el servicio médico de empleados municipales”. Abrió el acto el Director de la Asistecia Pública, Dr. Baldomero Sommer, quién en breve discurso se refirió al alcance de la obra realizada, a sus propósitos significativos y a sus fines realmente prácticos. El orador recordó también, la personalidad del Dr. Rafael Herrera Vegas, cuyo nombre lleva la nueva sala del Hospital. Enseguida hizo uso de la palabra el Dr. Marcelino Herrera Vegas para agradecer el homenaje tributado a la memoria de su señor padre. Inmediatamente después se procedió a dejar instalado un nuevo servicio modelo de pensionado para niños. A esos actos concurrieron, el Intendente Municipal, el Director del Hospital Durand, el Sub-Director de la Asistencia Pública Dr. Silvestre Oliva, el Rector de la Universidad Dr. Eufemio Uballes y muchos catedráticos y médicos que especialmente habían sido invitados.


Actualmente no he podido encontrar rastros sobre esta sala, y entiendo que ese servicio se transformó en Maternidad, siendo su primer Jefe el Dr. Alberto Peralta Ramos. Olvidando en este sentido la memoria del Dr. Rafael Herrera Vegas, y la donación que quizás se haya hecho en aquel entonces para dicha sala.

lunes, 10 de mayo de 2010

Juan Pablo Rojas Paúl


Político y Abogado venezolano. 32º Presidente de la República de Venezuela desde 2 de julio de 1888 al 19 de marzo de 1890. Fue el segundo presidente civil de Venezuela. Su mandato de dos años de debió a que la constitución de aquel entonces así lo disponía.

Escribió esta carta al Dr. Rafael Herrera Vegas el 7 de Marzo de 1890

"Sr. Dr. Rafael Herrera Vegas
751 Calle Victoria
Buenos Ayres

Estimado Amigo,
Aúno no he recibido la caja que contiene el libro con que me obsequia el Sr. Gral. Mitre, á quién ruego á Ud. exprese, anticipadas las veras de mi agradecimiento.
Dejo así contestada su atenta carta fecha 2 de diciembre pasado, y soy de Ud. atento servidor y amigo."

Firma J.P. Rojas Paúl

En la esquina superior izquierda sello al agua con el Escudo de la República de Venezuela y la leyenda "El Presidente de la República"

domingo, 18 de abril de 2010

Sociedad Científica Argentina


La Sociedad Científica Argentina fue fundada el 28 de Febrero de 1872, instalándose el 28 de Julio del mismo año en dependencias del Colegio Nacional de Buenos Aires. Fue su primer Presidente el Ing. Luis Augusto Huergo, y su vicepresidente el Ing. Augusto Ringuelet.

Las principales funciones de la institución eran:
* Fomentar el estudio de las ciencias matemáticas, físicas y naturales, y sus aplicaciones.
* Estudiar las publicaciones, inventos o mejoras científicas, en especial las que tuvieran una aplicación práctica en el País.
* Reunir a los ingenieros, tanto del país como extranjeros, a los estudiantes de ciencias exactas y a las demás personas cuya ilustración científica sirviese para el logro de los dos objetivos anteriores.

En la imagen podemos ver la acción número 541, de las dos mil que se emitieron en 1885, con un valor de $ 10 Moneda Nacional cada una, a favor de Don Rafael Herrera Vegas. El fin de lo recaudado era la compra de un terreno y luego la construcción de la Sede. Según las firmas del documento, en ese momento era Presidente: Luis A. Viglione, Secretario: Carlos Bunge y Tesorero: Julio Krause.

Agradezco a Don Marcelino Herrera Vegas Zavalía que me hizo llegar dicha acción.

viernes, 9 de abril de 2010

Instituto Frenopático


Rafael Herrera Vegas fundó en compañía de sus amigos los Doctores Felipe Solá y Eduardo Pérez el primer Instituto Frenopático de la América del Sur situado en la Avenida Montes de Oca al 600 en el barrio de Barracas. Esta fue la primer clínica psiquiátrica privada del país, que hoy sigue funcionando en una nueva ubicación. De este instituto también fue director su hijo el Dr. Marcelino Herrera Vegas.

Ya en sus últimos años, Don Rafael vendió la tercera parte que tenía del Instituto, a los Doctores José M. Ramos Mejía y Pastor J. Sosa.


Fotografía obtenida de: http://luisbroggi.blogspot.com/search/label/Barrio%20Barracas

lunes, 5 de abril de 2010

Se Inaugura el nuevo edificio de La Academia Nacional de Medicina


El viernes 17 de Abril de 1942 La Nación publica la noticia sobre la inauguración del nuevo edificio de la Academia Nacional de Medicina.

"La inauguración del nuevo edificio de la Academia Nacional de Medicina, situado en la esquina de las calles Las Heras y Coronel Díaz, dio motivo a un acto solemne prestigiado por la presencia de las altas autoridades nacionales, universitarias, diplomáticas, eclesiásticas y representaciones científicas extranjeras.
El hermoso y amplio salón de actos del moderno edificio resultó un parco apropiado a la solemnidad académica de la ceremonia, notándose en las partes laterales de la sala la presencia de numerosas damas e invitados especiales.
Ocupó el sitial de la presidencia el vicepresidente de la República en ejercicio del Poder Ejecutivo, Dr. Ramón S. Castillo, con los ministros de Justicia e Instrucción Pública Dr. Guillermo Rothe, el de Obras Públicas Dr. Salvador Oría y el de Relaciones Exteriores Dr. Enrique Ruiz Guiñazú; el Rector de la Universidad Dr. Carlos A Saavedra Lamas; el Arzobispo de Buenos Aires Monseñor Santiago Luis Copello; el Intendente Municipal Dr. Carlos Alberto Pueyrredon; el Presidente del Departamento Nacional de Higiene Dr. Juan Jacobo Spangenberg; el Presidente de la Academia Dr. Mariano R. Castex; el Decano de la Facultad de Ciencias Médicas Dr. Nicanor Palacios Costas; miembros del cuerpo diplomático, representantes extranjeros y los académicos integrantes de la mesa directiva. El resto de la sala se hallaba ocupado en su totalidad por profesores universitarios y académicos. La llegada del vicepresidente de la República a las 19, fue señalada con calidos aplausos por la concurrencia, mientras la banda de policía ejecutaba la marcha de Ituzaingó. Previa la ejecución del Himno Nacional, el arzobispo de Buenos Aires procedió a la bendición del nuevo edificio".

En su discurso el Presidente de la Academia Nacional de Medicina, Dr. Mariano R. Castex expresó su agradecimiento a los hermanos Herrera Vegas, por la donación del terreno y por la donación del Dr. Marcelino Herrera Vegas de la espléndida biblioteca, que consta de 12.000 volúmenes. La Academia –dijo el Dr. Castex- dispuso colocar un bronce con el nombre del Dr. Marcelino Herrera Vegas, designando a esta importante sección de la biblioteca y en homenaje al Dr. Rafael Herrera Vegas, que fue figura prominente de esta Academia, y en cuya memoria sus hijos donaron el terreno, se resolvió que su efigie, en mármol, figurara en sitio de honor, a la entrada de este edificio.