domingo, 12 de septiembre de 2010

Sus Nietas Mayores



Encontré en mi archivo dos cartas de sus nietas mayores, María del Carmen y María Antonia, saludándolo por su cumpleaños. Estas cartas están fechadas el 24 de octubre de 1901 y estarían programando que a Rafael les llegen lo más cerca del 30 que es el día de su cumpleaños. Claramente se ve en las dos notas, y me lo imagino, que Rafael como gran educador que era, les regalaba libros a sus nietos y seguramente le debe haber enseñado a ellos el valor de un libro, siendo que Carmelita parecía muy preocupada contandole al abuelo que no se ha roto ningún libro de los que le había regalado.
Otra cosa que hay que notar, es la letra que tenían a tan corta edad. Ver la H de la firma de Carmelita, con una perfección de adulto, a sus 7 años, y la nota completa que escribe Antonia, a sus 5 años de edad.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Su última fotografía


Esta es la última fotografía que existe de Don Rafael Herrera Vegas con vida. Se tomó el domingo 18 de Septiembre de 1910 inmediatamente después de haberse llevado a cabo, en San Bernardino, la ceremonia religiosa de conversión al catolicismo de las dos chiquitas de Moll. Rafael fue el padrino de Paulita y la Sra. de Brown de Dongherty madrina de Felicitas.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Dr. Enrique del Arca

El Dr. del Arca nació en Bs.As. el 11.09.1854 y falleció el 21.03.1911. Hijo del Dr. Zenón del Arca, decano de la Faculta de Medicina, quién murió durante la epidemia de fiebre amarilla, y de Doña Saturnina Plá.
Se recibió de farmacéutico en 1873, y fue practicante interno en el Hospital General de Hombres. En 1877 se graduó de Doctor en Medicina, presentando su tesis "Observaciones sobre las operaciones practicadas en 1875, en las salas de clínica quirúrgica del Hospital General de Hombres".
Desde 1897 hasta 1900 fue Decano de la Facultad de Medicina por voto unánime, cumpliendo una destacada actuación. En época de revueltas estudiantiles se lo llamó otra vez al decanato, en 1906, pero a los pocos meses decidió renunciar. Referido a este segundo nombramiento sigue la felicitación que le envió el Dr. Rafael Herrera Vegas, y la debida respuesta del Dr. Del Arca.

Bs. Ayres, Marzo 8 de 1906
Mi querido Del Arca

Su elección de Decano de la Facultad de Medicina por unanimidad de votos, le probará a U una vez más, la alta estima en que le tienen sus cólegas.
Esta elección creo que satisfará al cuerpo médico y al público, en cuanto a los estudiantes es difícil complacerlos, por que es imposible saber lo que quieren.
La Facultad pasa por momentos muy criticos; pero creo que es nuestro deber afrontar todas las criticas e injusticias tranquila de los que solo trabajan por el bien de la Institución entre los cuales está U en primera línea.
Con su carácter ecuánime espero que sabrá U dominar la revolución estudiantil y conservar el decoro de la disciplina de la Escuela.

Deseandole el mejor éxito en su decanato
Se despide su amigo
Rafael Herrera Vegas



Ququen F.C.S. Marzo 11 de 1906
Sr. Dr. Rafael Herrera Vegas
Mi querido amigo:

Muchísimo le agradesco su carta tan cariñosa como cinsera y por eso es una de las pocas, que contesto, por que me siento abrumado de telegramas y cartas de amigos, con motivo de este inesperado nombramiento, que lo considero un alto honor precisamente, por las condiciones ecspcionales en que ha sido hecho.
Cualquiera se sentiría enorgullecido al ver que en él se cifra un poder que no creo tener. ¡Ojalá tuviera yo el prestijio de reunir todas las voluntades para poder encausar a la Facultad en estos críticos momentos! Pero conozco la situación perfectamente, por informes escritos y verbales que me han suministrado médicos y amigos venidos de allí y me parece que aquello amenasa derrumbe.
Ud. conoce mi cariño por la Institución, y mi voluntad decidida de hacer bien, pero mucho temo que ya sea tarde. Hay males sobre males y no creo que toda sea la culpa de los alumnos, es mucha, de los que hemos dirijido y de los que nos acompañado en la tarea de la enseñanza. Recordará Ud. que yo, mas de una vez, he dicho en la Academia que debíamos castigar a los profesores y no á los estudiantes.
Los tiempos han cambiado y la disciplina se ha ido relajando hasta desaparecer.
La Facultad tiene hoy enfrente enemigos encamizados: los profesores separados, los que no han conseguido sus deseos, los que se créen desairados o relegados por su antigüedad y sus servicios y luego otros mas poderosos que se empeñan en derrumbarla para fundar otra entre sus escombros.
Como Ud. conoce mejor que yó, el problema es complejo y grave, gravísimo!
Ya no hago sino meditar sobre puesto tan difícil. Dos noches he pasado sin dormir y aún no puedo hallar la solución del asunto.
Comprendo que, el Decanato actual, es de sacrificio, y en tal concepto apesar del mal estado de mi salud no vacilaria en aceptarlo, sí creyera hacer algo útil, pero sacrificarse inutilmente, aún no me parece razonable.
Es un asunto que hay que discutirlo largamente y luego ver lo mejor que pueda hacerse.
Dentro de pocos días voy para allá y hablaremos de todo y después resolveremos. Ante todo sería necesario contar con el apoyo decidido de académicos y profesores sin lo cual todo fracasaría como ha pasado hasta ahora.

Su amigo affo
E. del Arca

Disculpe la letra, el papel es infame.

The Land Owners of the Argentine Pampas

A continuación van a encontrar dos párrafos del Dr. en Historia Moderna por la Universidad de Oxford, en su tesis titulada: "The Land Owners of the Argentine Pampas - a social and political history 1860-1945".

página 77: "The use of the estancia as a summer residence formed part of a new elite lifestyle. It reveals a profound shift in the value system of the upper class. Until the 1880s, the hot season was usually spent in the center or outskirts of the city. As Daireaux observed in 1884 'the quantity of people who leave the city to reside in the country in the hot season, which is by no means the most agreeable, is very small'. In the 1890s, spending the summer in the estancia become fashionable and descriptions of estates never failed to refer to this new feature. For estates to become summer residences, significant improvement had to take place. For instance, Vicente Casares's estancia was transformed during this years. In 1892 it had its 'grandiose park of fifty cuadras, entirely landscaped, although still unfinished. Three years later, the works have been largely completed, and the estancia, with its 'extensive park' and 'beautiful gardens' was described as 'enlivened in the summertime and during the vacations by an enchanting group of fresh, precious children. Herrera Vegas, for several decades one of the favourite physicians of the upper classes, channelled his income into buying land and by the 1890s was retired and spending 'many months of the year' in his Cabaña Luján. By the time, the Sansinenas were also regulary passing the summer in the house thy had constructed in Los Dos Talas. It was testimony to the elite's new rural roots that social directories such as the Guía de Familias of 1899 now gave information about both urban and rural residences."

página 201: "During the 1930s, the Luros invested in food procesing, the Pereyra iraolas, the Herrera Vegas and the Alzagas went into printing and broadcasting, and the Praderes tried manufacturing."

jueves, 2 de septiembre de 2010

Ciudad de Invierno

por Clara Nougués de Monsegur


En homenaje a mi bisabuelo, el Dr. Rafael Herrera Vegas, abuelo de mi madre, narrare el hecho de cómo llego a mis oídos, por primera vez, la fabulosa historia de “Ciudad de Invierno”.
Corría el año 1987, cuando mi madre, María Teresa Herrera Vegas de Nougués, me invita a almorzar con ella, donde presenta una mesa con detalles exquisitos, en la cual destacan dos floreritos de plata que instantáneamente, llaman mi atención. A esta situación, me responde:
“.. Esos que tanto tu ponderas, pertenecieron a Ciudad de Invierno” y fueron comprados, por mi madre, cuando se realizo un remate de la liquidación de los bienes de esa Mansión; aquí tienes algo de esa misteriosa y magnifica ciudad que duro poco y nada...”
A partir de este suceso y las charlas con mamá, comenzó mi investigación que aporto en este documento, como sentido homenaje.

Hace mucho tiempo, recuerdo entre las historias que mama nos narrara, una de una ciudad que se construyo en la Provincia de Corrientes, para escapar de los fríos inviernos de Buenos Aires.
Antiguamente, muchas familias huían a Europa o Paraguay que poseían un clima más benigno.
Ciudad de Invierno, fue llamado ese lugar y mamá tenia grandes recuerdos de niña porque su abuelo Rafael Herrera Vegas y su tío Martín Pereyra Iraola, habían comprado tierras en esa colosal futura ciudad.
El primer mojón de la presente historia se inscribió el 07 de Agosto de 1909, al sancionar la Honorable Legislatura de Corrientes, la Ley que autoriza al Dr. Andrés A Demarchi para construir la ciudad de invierno sobre las costas del río Paraná. La concesión seria por 35 años, no pudiéndose acordarse algo parecido durante ese lapso, se hallaba eximido de impuestos fiscales y municipales, por el tiempo fijado.
El concesionario se comprometía a edificar un Hotel con capacidad para 150 pasajeros con todas las comodidades: salones de lectura, conferencias y bailes; muelle sobre el río con instalaciones para bañistas; un casino similar a los que funcionaban en Europa; hipódromo, teatro y una escuela para albergara 100 alumnos.
El pueblo de Empedrado, Corrientes, esta a una distancia de 60 kilómetros dela Capital Correntina, y a 998 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, gozaba de un clima subtropical de 16º promedio y una humedad relativa; ese lugar reunía las condiciones exigidas por el sabio profesor Kisch para disparar de los fríos y brindaba todo el bienestar sin salir del país a aquellos que escapaban a Europa, que estaba a las puertas de la 1era guerra mundial (1914-1918).
En el año 1910, comienzan la formidable edificación de ciudad de Invierno; sobre la fracción de 3.141 hectáreas de un campo propiedad de la firma “Bartolomé Lotero y Hno.”; frente al lugar mas ancho del río, que tiene 7 km de costa a costa, encomendando la confección del plano a los Ingenieros Valentín Virsoro y Carlos Thays, este ultimo creador de los bosques de Palermo (Capital Federal).
La futura mansión esta compuesta por 158 manzanas, 197 quintas y 24 chacras, teniendo como centro principal el “Hotel Continental”, casino y salones de fiestas. Los materiales para la construcción salen del puerto de Buenos Aires, t de Rosario de Santa Fe, exceptuando el agua y la arena del Paraná y los ladrillos que son traídos del vecino paraje Canario Cue.
Pareciera que el motivo principal, que indujo a los visionarios a levantar este lugar, empezaba a concretarse. El turismo en ese entonces estaba orientado exclusivamente hacia Asunción del Paraguay, donde casualmente Don Rafael Herrera Vegas poseía su residencia, mas específicamente en San Bernardino, a la que escapaba durante los fríos de Buenos Aires; también Mar del Plata y Córdoba empezaban a tener un panorama turístico local nacional e internacional.
Este Hotel Continental, Edificado en el pueblo de Empedrado cuya fundación data de 1826, constaba de 4 pisos y 2 subsuelos unidos por el casino mediante un largo pasillo cubierto vitraux, levantado por una cúpula de bronce, una araña colgaba en el centro del casino con de 312 brazos de luces.
La cristalería era de Murano, todo el moblaje fue traído de Paris y las porcelanas de Florencia. La dirección del hotel estaba frente a Monsieur Saint Andree quien ocupo idéntica funciones en el Regine Hotel de Paris. El Chef de cocina perteneció al Carlton Hotel de Londres y el Maître del Hotel Otto, al Majestic de Paris.
El 29 de Junio de 1914 es la gran velada inaugural, congregando a autoridades provinciales y lo más selecto de la Sociedad de Argentina. Hasta asistió un maharajá servidores con libreas doradas, los invitados ataviados de rigurosa etiqueta de gala.
Poco a poco después del entusiasmo que despertó esta Ciudad de Invierno, se empieza a sentir el fragor de la Primera Guerra Mundial y se hace sentir el peso de la misma que hizo que esto durara lo que un sueño.
Por escritura pública del 20 de Junio de 1917, Ciudad de Invierno S.A., dona al gobierno de Corrientes, una superficie de 336 hectáreas, compuesta de calles, avenidas, plazas, hipódromo, desvío del ferrocarril oeste argentino y lugares para edificios públicos.
Cuentan observadores que visitan este lugar fantasmal, que aun se ven restos de mampostería sepultados entre la exuberante vegetación; demostrando así que de esta ambiciosa iniciativa no quedo nada en pie, solamente restos de un pasado esplendor.
“Ciudad de Invierno” permanece en archivo fotográfico como algo increíble que existió en nuestra Argentina, donde no se valora el pasado y quedo como in pasaje de “Las Mil y una Noches”.

Agradezco a la Tía Clara que me hizo llegar esta historia y me disculpo por haber tenido que recortar su investigación por contar con espacio acotado.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

San Bernardino - Paraguay


En 1893, estando Marcelino en Europa, a su padre le empezaron unos mareos muy fuertes que terminaron por un ataque de gota en el pié que fue la primera manifestación de esta afección. Convaleció entonces en una estanzuela que compró a Don Julio Méndez en el partido de Luján (supongo que aquí se está refiriendo a Cabaña Luján, pero desgraciadamente no tengo fotografías de aquel lugar).

Como quedó siempre algo delicado le hacía mal pasar el invierno en Buenos Aires y se decidió buscar en un clima más suave la manera de evitarlo y hacer agradable su estadía huyendo de las crudezas del frío en esa estación del año. Ese fue el origen de sus viajes al Paraguay que los inició allá por el año 1899. A veces iba acompañado de sus amigos Don Ricardo Lavalle, Don Carlos Rodríguez Larreta o Don Manuel Correa Morales, a veces completamente solo. Como iba todos los años y con el objeto de pasarlo mejor constuyó un chalet a orillas de la espléndida laguna de Ipacaraí, cerca del Hotel del Lago en el pueblito de San Bernardino. Rafael volvía a Buenos Aires generalmente con los primeros calores de Octubre para volverse al Paraguay con los primeros fríos de Mayo.

En el año de 1910 había sido nombrado por el Gobierno de Venezuela su representante ante el Congreso Médico del Centenario, cargo que rehusó por razones de salud, se fue al Paraguay el día 15 de Mayo. La salud era excelente como consta por cartas y telegramas y sólo tuvo que quejarse de un ataque de gota, que aunque no muy doloroso, fue largo. En este último viaje, Don Rafael estaba acompañado por su sirviente, José Brey, que lo acompañaba hacía 20 años en todas sus temporadas en San Bernardino. Así dijo en Septiembre de 1910: “Después del último ataque de gota que le había quedado un poco dolorido el pie izquierdo, pero estaba bien, caminaba siempre algo, tantas veces para ir a ver enfermos en la vecindad y no se quejaba de nada más que del pie. Varias veces me dijo que ya le iba a quedar así un poco hinchado y dolorido, pero estaba contento demostrando buena salud".

Adjunto la fotografía del chalet de San Bernardino con una anotación al pie de su hijo Marcelino.

domingo, 29 de agosto de 2010

Retratos





Agradezco antes que nada a Clara Nougués Herrera Vegas que me dió acceso a su archivo fotográfico en donde he podido encontrar algunas fotos familiares de Rafael que no conocía.

Ella conserva una carpeta con copias de fotografías de un álbum que su abuelo Marcelino le prestó para reproducirlo. Gracias a su interés hace al menos 60 años, tenemos acceso a casi 100 fotografías, la mayoría relacionada a la familia de Leonardo Pereyra Iraola, pero donde he podido encontrar 4 fotos de Rafael, y que subo aquí para compartir con la familia. Quién sabe si los originales seguirán existiendo.

Impresión me ha causado la frase que ella ha obtenido de un recorte de diario, escrita por Raúl Aráoz Anzoáetegui, que dice así: "Aquí los muertos que aún viven en mi pensamiento, o en algún retrato de la oscura sala, hasta que van desapareciendo cuando los nuevos habitantes de la casa ya no los conocen"

miércoles, 25 de agosto de 2010

Pablo Antonio Pizzurno

Pablo A. Pizzurno fue un educador argentino nacido en Buenos Aires el 11 de Julio de 1865 y fallecido el 24 de marzo de 1940. Comunmente se llama a la sede del Ministerio de Educación como "Palacio Pizzurno" pero su verdadero nombre es "Palacio Sarmiento", quedando el nombre de Pablo Pizzurno la calle del frente de dicho edificio.

Con motivo del centenario del nacimiento del Dr. Rafael Herrera Vegas, es publicado en el diario La Nación un artículo escrito por Don Jorge Lavalle Cobo. Transcribo aquí la carta que le envió Pablo A. Pizzurno a Jorge Lavalle Cobo comentando dicho artículo.

Buenos Aires, octubre 30 de 1934

Señor Jorge Lavalle Cobo
Mi querido Lavalle

Acabo de leer su magnífico artículo consagrado al Dr. Herrera Vegas. Me ha emocionado profundamente hasta el nudo en la garganta. Ya sabe Ud. que yo lo conocí y lo traté un poco de cerca cuando iba a su casa tres veces por semana para enseñar matemáticas a Rafael y Marcelino, a Leonardo Pereyra Iraola y al hermano de Ud., Ricardo. Yo enseñaba un poquito a esos muchachos; pero si supiera Ud. cuanto, cuanto me beneficié, y para siempre en esa casa. Yo iba de noche y encontraba allí siempre reunidos a “caballeros” del tipo de D. Ricardo Lavalle, su padre (lo estoy viendo), D. Amancio Alcorta, D. Leonardo Pereyra, Arata y otros; y cuando, a veces, el Dr. Herrera Vegas, al pasar yo entre ellos por la sala de billar, me detenía para hablarme de cómo andaban los estudios y con ese motivo departía en todos un momento; que orgulloso y estimulado se sentía el joven profesor normal, muchacho él también como sus cuatro discípulos, pero de origen humilde! El impulso que por elevarme espiritualmente yo recibí en contacto con ese ambiente, me ha servido de mucho en la vida.
Se explicará Ud., entonces, la emoción que su justiciero artículo me ha producido. Lo felicito y hasta le agradezco como argentino, que lo haya publicado. Le hace muy bien presentando esos modelos, hoy más que nunca.
Lo abraza cordialmente, su viejo amigo y affmo S.S.

Pablo A. Pizzurno

San Carlos de Bolívar


El domingo 18 de agosto de 1985 se publicó un artículo de don Carlos A. Zemborain, en el diario La Prensa. Muy amablemente Rafael Lobos me hizo llegar la copia del mismo y voy a volcar algunos párrafos del mismo que se relacionan con Rafael Herrera Vegas.

"Se debe aclarar que originaria y oficialmente se denominó San Carlos al pueblo y Bolívar al partido, contrariamente a lo usual, que era unificar los nombres; el uso y la costumbre produjeron la simbiosis al juntar los dos nombres en uno. El origen del nombre San Carlos es bien conocido por el fortín, y la memorable batalla del año 1872 contra Calfucurá; en cuanto al segundo nombre a pesar del empeño no dejó de ser un misterio. Sin disminuir la grandeza del prócer americano era difícil encontrar el motivo de su elección en aquel momento y lugar."

A mi me pasaba lo contrario cuando viajaba por aquellos lares. Sabía que Bolívar llevaba aquel nombre gracias a Rafael Herrera Vegas, y lo mismo entendía de Sucre, que se encuentra cerca de Luján. Pero no podía relacionar a Don Simón Bolívar con San Carlos. No entendía aquella conjunción.

"Con sus ahorros y con fe en el país, Rafael compró dos campos en el deslinde de los hoy partidos de Bolívar y Olavarría, y les puso los nombres de San Rafael y La Carmelita, éste en recuerdo de su querida y desdichada esposa.
También compró más adelante un campo en Luján.
En el momento de la fundación de San Carlos de Bolívar, solicitó al General Mitre, con quién mantenía fluída relación de amistad, se le imponga al nuevo partido y pueblo el nombre del prócer venezolano. Lo mismo ocurrió con la estación próxima a su campo de Luján, que se denomina Sucre, gracias a igual pedido; recordemos que Rafael era pariente de Sucre, y su esposa sobrina de Bolívar.
Sería bueno que un busto o al menos una placa de bronce recordara en Bolívar su memoria, ya que si bien la Argentina recibió al ilustre médico "como si no fuera extranjero" -como él mismo lo dice en una carta- y le brindó su segunda patria, por otro lado aquél devolvió con creces todo ello con la actuación de su vida eterna.
Que el recuerdo de don Rafael Herrera Vegas se una al de San Carlos de Bolívar, nombre que parece terminar en un tañido, eco de aquel lejano y triunfal que resonó un día por toda América."

miércoles, 18 de agosto de 2010

Torcuato de Alvear - Intendente Municipal


Don Torcuato de Alvear nació en Montevideo, Uruguay el 21 de Abril de 1822 y falleció en Buenos Aires el 8 de Diciembre de 1902. Hijo del General Don Carlos María de Alvear y padre del Presidente de la República (1922-28) Don Marcelo Torcuato de Alvear.

En el año 1883 se crea el puesto de Intendente de la Ciudad de Bs.As., el Presidente de la República, General Julio A. Roca, designa a Don Torcuato de Alvear para ocupar dicho cargo, que lo hará hasta 1887.

La nota adjunta que lleva el membrete de TORCUATO DE ALVEAR - INTENDENTE MUNICIPAL DE LA CAPITAL es un fiel testimonio del respeto que le tenía al Dr. Rafael Herrera Vegas como una autoridad en la medicina, y en este caso lo consulta sobre la ordenanza de la vacunación obligatoria, que supongo se refiere a la vacunación obligatoria contra la viruela.

La nota dice así: Saluda muy afectuosamente al Dr. Rafael Herrera Vegas y tiene el placer de acompañarle la ordenanza dictada por el cuerpo sobre vacunación obligatoria, solicitando al mismo tiempo su autorizada opinión sobre la referida ordenanza. Jueves 8

sábado, 14 de agosto de 2010

Facultad de Medicina de París



Rafael había llegado a Francia para estudiar pintura con su amigo Camille Pissarro, quien lo lleva a peñas y cenáculos donde conoce a Manet, Monet, Renoir, Cezanne y Sisley. Rafael se siente aplastado por esos genios de la pintura moderna y se da cuenta que jamás podrá alcanzar a Camille, y que jamás podrá sobresalir en la pintura.

Rafael ha decidido que se debe ser primera figura en su arte o en su trabajo; para eso ha venido a estudiar a París y no puede decepcionar a sus parientes que, con sacrificio, costean sus estudios. Y aquí viene lo más extraordinario: Rafael cambia de rumbo, corta definitivamente con la pintura, y decide estudiar medicina en la famosa escuela de la época de Napoleón III.

Recibió allí las enseñanzas de Wurtz, Claude Bernard, Sapey, Bouillaud, Trousseau, de Jules Simon, el conocido pediatra, y sobre todo de Velpeau, de quién fue su interno durante tres años.

Rafael fue un alumno brillante que supo distribuir su tiempo entre el estudio de la medicina, el acrecentar su cultura, y las actividades sociales. No se desvinculó del ambiente de pintura y, además de Camille y sus amigos los futuros impresionistas, tuvo buena amistad con los pintores españoles Fortuny y los Madrazo.

Aqui podemos ver un certificado de llamado a exámen y algunos recibos del pago a la Facultad.

Calle Victoria




Como comenté anteriormente, al llegar a Buenos Aires, Rafael vivía en la calle Victoria. Fuí al archivo de Aguas Argentinas, ya que entiendo que allí se conservan los planos más antiguos, pero no pude localizarlo. Por lo tanto será suficiente la descripción de esa casa que tenemos de Don Marcelino.

Aquí podrán ver el recibo de pago por el alquiler de aquellos primeros tiempos, y dos tarjetas de visita de Don Rafael. Una acusa Victoria 451 y la otra Victoria 751. Lo que no tengo claro es si eso tiene que ver con los cambios de numeración de las calles que hubo en ese momento, o simplemente por cambio de domicilio.

Amancio Alcorta

Conservo en mi archivo una tarjeta firmada A. Alcorta y fechada 24 de octubre de 1891, por lo que me hace suponer que fue enviada por el Dr. Amancio Alcorta a Herrera Vegas y dice lo siguiente: "Mi querido amigo: Un médico que llega a esa altura no tiene el derecho de escribir con la pluma de acero con que escribimos todos los pobres mortales. Pensando así y plenamente convencido de ello, me permito enviarle esa pluma de oro que espero la aceptará como un recuerdo bien sincero como afectuoso.”

Amancio Alcorta nació en Bs.As. el 27.03.1842 y allí falleció, siendo Ministro de Relaciones Exteriores, el 05.05.1902. Doctor en Jurisprudencia de la Universidad de Bs.As., diputado, juez, fiscal de estado, ministro de hacienda, ministro de gobierno de Bs.As. y director del Banco de la Provincia. Director del Colegio Nacional de Bs.As., y del Banco Nacional. Ministro del Interior y de Instrucción Pública.

Cuenta Marcelino Herrera Vegas en sus memorias que "los amigos de mi padre, que lo querían y lo acompañaban siempre, fueron: don Carlos R. Larreta, don Manuel Correa Morales, don Leopoldo Basavilbaso, don Ricardo Lavalle y don Amancio Alcorta."

jueves, 5 de agosto de 2010

Recuerdos de Adolfo Bioy

Agradezco a Rafael Lobos Herrera Vegas (bisnieto del homenajeado) que me hizo llegar este extracto del libro Antes del Novecientos, de Adolfo Bioy (Bs.As. 1a edición Julio de 1958 y 2a edición noviembre de 1958):

"A Fortín Brandsen iba mi padre, por un día, desde Las Casillas; cuando nos encontrábamos allí, Enrique y yo lo acompañábamos. Hacíamos el viaje, de diez leguas largas, en el mismo coche en que habíamos ido desde Pardo, el rockaway (una vez lo hicimos en el break de Las Casillas), sin cambiar caballos, dándoles un descanso de cuatro horas en Blanca Grande. En esas horas almorzábamos en la estancia de Herrera Vegas; después de almorzar, mi padre dormía una siesta y nosotros, Enrique y yo, íbamos a pasear a la laguna. Cuando estaba allí Rafael Herrera Vegas (lo que ocurrió dos veces en las cuatro o cinco que fuimos) nos llevaba él mismo, con un coche de la estancia; sino nos llevaba el mayordomo, que se llamaba del Llano.

Era aquella una estancia magnífica; tenía un monte inmenso, que visto a la distancia, era más bien bajo. Yo no visité nunca la parte de los galpones y de la administración, pero sabía por mi padre que todo eso era perfecto. En cambio, lo que siempre vi, fué la esquina, la casa de negocio de la estancia, situada a veinte cuadras de La Carmelita (éste era el nombre del establecimiento). El campo tenía nueve leguas de superficie, era muy célebre en la zona, tal vez el más reputado, por la cantidad y calidad de sus haciendas y por su impecable organización y por que allí estaba la famosa laguna Blanca Grande. Mis recuerdos, un poco confusos, del gran señor anciano que era el doctor don Rafael Herrera Vegas, que en una de nuestras visitas estaba en la estancia y nos recibió a almorzar con mucha amabilidad, los de la excelente comida, los del comedor, un cuarto cuadrado de vastas dimensiones con dos mesas, la de comer y la de billar, se hacen más precisos con respecto a la Blanca Grande."

sábado, 31 de julio de 2010

Inauguración de la Escuela “Rafael Herrera Vegas”


Con la brillante ceremonia realizada el 16 de diciembre de 1918 ha quedado inaugurada la nueva escuela del Consejo Escolar 9º, ubicada en la calle Las Heras 3096 y designada con el nombre de “Rafael Herrera Vegas”, personalidad meritoria, que ha evocado justicieramente en su discurso el Dr. M. A. Montes de Oca.

El edificio se levanta en el terreno de 1.500 metros, donado con ese objeto por los doctores Rafael y Marcelino Herrera Vegas, en memoria de su señor padre. Sus planos han sido preparados y dirigida su construcción por la Dirección General de Arquitectura del Consejo Nacional de Educación, a cargo del arquitecto Sr. Waldorp. Es un amplio edificio de tres pisos, que responde estrictamente, por supuesto, a las más adelantadas aspiraciones de la edificación escolar urbana en cuanto a exigencias higiénicas y pedagógicas. La primera de estas cualidades es precisamente su característica. El sol, la luz, el aire, están en dominio pleno, desde el amplio patio descubierto del piso bajo, y las aulas cuyas grandes ventanas que miran al este dan todas a él, hasta los anchos corredores cubiertos que pueden servir de lugar de recreo a los alumnos de los pisos altos, los que disponen, además, de la azotea convertida en pérgula, -como es frecuente en establecimientos similares de los Estados Unidos,- sitio propicio para juegos libres. Es de notar la instalación sanitaria de lavabos y retretes, y los surtidores de beber que eliminan el uso del jarrito. La sobriedad de las líneas, la ausencia de adornos arquitectónicos es otro de los rasgos del nuevo edificio, que responde a un propósito tanto económico, como higiénico. Como otras escuelas construidas últimamente, la que se acaba de inaugurar cuenta también con un salón de actos públicos que será utilizado en la actividad escolar para clases de música y canto. Se ha destinado un espacio para las instalaciones de La Copa de Leche, la benéfica institución implantada en casi todas nuestras escuelas, merced a la generosidad del vecindario que la sostiene exclusivamente. Un salón para museo y varias piezas en un piso alto, para habitación particular de la directora, contemplan la distribución del nuevo edificio cuyas 11 aulas tienen capacidad para cerca de 1.000 alumnos en ambos turnos.

lunes, 26 de julio de 2010

La Legislatura Porteña recuerda a Don Rafael


Buenos Aires, 24 de junio de 2010.

DECLARACIÓN 230/2010

La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires recuerda al Doctor Rafael Herrera Vegas, en el centenario de su fallecimiento, el cual se conmemorará el día 26 de Septiembre del 2010.

Asimismo, solicita al Poder Ejecutivo que, a través del Ministerio de Salud, tenga a bien organizar una jornada a efectos de destacar su obra y trayectoria.


OSCAR MOSCARIELLO
CARLOS SERAFIN PEREZ


http://www.legislatura.gov.ar/asuntos.php

domingo, 18 de julio de 2010

El Político y El Sabio: Antonio Guzmán Blanco vs Rafael Herrera Vegas


Le he pedido autorización a Francisco Kerdel Vegas para replicar aquí un artículo que publicó en el año 2009 en www.bitacoramédica.com, a lo que accedió de inmediato.

Francisco Kerdel Vegas

"Francisco José HERRERA LUQUE (Pancho Pepe , como lo llamábamos familiares y amigos), médico psiquiatra (tercera generación de médicos y segunda de psiquiatras por el lado paterno), nos dejó un legado trascendental con su reconocida creatividad científica expresada en varios libros y más tarde al dedicarse a cultivar -con su extraordinario talento e imaginación-, el género de la historia novelada, que le permitió incursionar con mucha libertad en aspectos singulares del comportamiento de los venezolanos que parecen repetirse a lo largo de la historia.

Hoy quiero destacar en este comentario la emigración de nuestros cerebros mejor formados por razones políticas –algo que estamos sufriendo en forma exponencial actualmente- y que Pancho Pepe narra con detalles enfocando el caso del ilustre médico venezolano (y pariente suyo) doctor Rafael HERRERA VEGAS, quien sin desempeñar cargo público alguno y sin haber incursionado en la política local resultó víctima, por el odio del general Antonio GUZMÁN BLANCO –en ese momento, año de 1870, recién encargado de la presidencia de la república- hacia su familia, y tiene que pasar por el horror de ver su casa de habitación salvajemente saqueada, seguida del trágico fallecimiento de su esposa a causa de una fiebre puerperal adquirida en un parto que ocurrió en esas terribles circunstancias.

La virtud que atribuyo a la novela histórica (o historia novelada) es que nos permite insertarnos de manera natural y asimilable en un momento determinado de nuestra historia.

Sin más preámbulos demos la palabra a Pancho Pepe (en su libro “Los 4 Reyes de la Baraja”, Criteria, Caracas 2004) para que nos narre en dos sucesivos episodios lo que ocurrió entre HERRERA VEGAS y GUZMÁN BLANCO:

“Guzmán Blanco, quien arrastra desde su juventud de una hernia inguinal, se siente acuciado por intensos dolores. Aquella tarde son insoportables. Andueza Palacios, poeta y político, es también médico. No puede ocultar su turbación al examinarlo.

-La hernia se ha estrangulado –le dice con gran esfuerzo-. Es indispensable operarlo.
-En tu opinión, ¿cuál es el mejor cirujano de Caracas?
-Rafael Herrera Vegas, quien está en La Rotunda.
-Háganlo llamar para que lo haga. Por más enemigo mío que sea, no soslayaría los deberes de su profesión

El médico deja a un lado el rencor y se dispone a intervenirlo. Matías Salazar, amenazante, le espeta a Herrera, antes de entrar al comedor, en cuya mesa se realizará la intervención.

-¡Ojo e´garza, doctorcito. Si algo le pasa al General, no quedará usted vivo para contar el cuento!
-¡No sea grosero, piazo e´carajo! Cómo se ve que en su profesión de asesino no tiene idea de lo que es un médico.

Herrera Vegas, graduado en París con las mejores calificaciones y la admiración de sus maestros, es de los pocos que conoce en Venezuela los secretos del éter, el anestésico descubierto por Morton. La operación se desarrolla felizmente. Bajo estricta vigilancia militar, donde se turnan sus primeros lugartenientes, se recupera el enfermo. En la cama de al lado, Herrera Vegas, en silencio hosco, sigue el proceso. Tan pronto vuelve en sí, retornan las punzadas y los dolores, que el médico calma con un brebaje de láudano y caña brava. Al tercer día la mejoría es notable. Guzmán agradece a Herrera lo hecho por él.

-Lamentablemente hice el juramento hipocrático- responde seco.

Guzmán Blanco esboza una sonrisa; siempre ha sentido una extraña atracción por sus contrarios.

-Siento mucho lo del saqueo de tu casa. Voy a darle órdenes a Juan Sabroso, para que devuelvan lo robado.
-Eso es más difícil que usted restituya al país lo que no es suyo.
-¡Carajo, Rafael!- exclama con ánimo reconciliador-. ¡No hay manera de que me perdones, si algún mal te he hecho?
-A usted, más que a nadie, le consta que nosotros no damos ni pedimos cacao. Véame, por los momentos, como su médico y nada más.

Fueron inútiles los intentos de Guzmán por hacerle variar de actitud. Respondía con monosílabos a sus preguntas, por más que Guzmán hubiese ordenado la excarcelación de Francisco, su hermano, y el cese de la persecución a su familia del lado paterno. Porque a Martín Vegas y a Esteban Palacios, como a toda su parentela, fiel a su promesa persistía en su idea de hacerlos exterminar. Al octavo día de la intervención la recuperación de Guzmán, salvo pequeñas dolencias, era casi total. Matías irrumpe violentamente, y luego de exigirle al médico que salga de la habitación, le susurra algo a Guzmán. Herrera, al otro lado del patio, no lo pierde de vista. Algo grave sucede en relación con él. Guzmán se incorpora de lecho con el rostro amarillento, y con paso fuerte se aproxima al médico.

-Tu mujer está muy enferma –le dice-. Desde hace dos días tiene una fiebre muy alta. Ve a verla ahora mismo, y cualquier cosa que pueda hacer por ti, estoy a tu orden. No sabes cuánto te agradezco tus cuidados.

Girando sobre sí mismo y a toda prisa, el joven galeno corrió a su casa. Tan pronto Guzmán le informó de lo sucedido supo la naturaleza del padecimiento y también su pronóstico: fiebre puerperal.

El rostro de los suyos era un mar de caras afligidas, de velones del alma y de un coro de mujeres rezando el rosario. El recién nacido estaba bien, pero su mujer perfilaba las facciones en la última expresión que permite la agonía. Concepción, tras dos días de tránsito, se fue entre suspiros. No obstante la proclama impresa dictada por Guzmán, de perseguir y exterminar a los Herrera, la extensa parentela, poniendo a un lado sus aprehensiones, acudió a las exequias. Un torrente, más que un murmullo, salió del patio y se precipitó en la sala, donde Rafael despedía a su mujer con el rostro entre las manos. Teresa, su hermana, quien estaba a su lado, reclamó su atención. En el umbral, vestido de luto, estaba Antonio Guzmán Blanco.

-Vengo a darte el pésame …

Herrera Vegas no lo dejó terminar:

-Salga inmediatamente de aquí, si no quiere hacerlo con los pies por delante.

Guzmán Blanco no se amilana ante lo sucedido. Con más energía que nunca grita y ordena:

-¡Duro con los godos! ¡No se la vayan a echar de blandos ni de misericordiosos! Todo propietario es godo; todo godo es propietario.”


Al final del libro, el novelista inventa un diálogo entre el paciente al final de la vida, Guzmán Blanco, y su médico, donde nuevamente invoca el episodio que determinó la dura decisión del doctor Rafael HERRERA VEGAS de abandonar su país natal para siempre y radicarse con su dos hijos menores en Buenos Aires, donde además de alcanzar notables éxitos como profesional deja un clan familiar de reconocida solvencia social, económica y sobre todo moral. A continuación dicho diálogo:

“-Yo no le soy simpático, doctor Dubois le soltó a quemarropa, deseoso de comprobar lo que desde hacía tiempo presentía.
-Acierta usted, Excelencia –respondió el médico inmutable-. Aunque debo confesarle que la profunda antipatía que sentía en un principio, se ha ido aminorando al paso del tiempo, hasta casi tenerle un poco, pero muy poco cariño …
-¿Y qué le ha hecho cambiar de opinión?
-Conocerlo a fondo. Saber de las humillaciones de que ha sido víctima … De la desconfianza que siempre inspiró, aun cuando no se justificaba. De los detractores gratuitos, de las innumerables traiciones de que fue víctima … , de haber tenido el padre que tuvo … Las malas acciones de los protagonistas de la historia suelen ser obra del resentimiento.

Guzmán se sobresaltó ante aquellas afirmaciones. Era ajeno a hacer confidencias, salvo las que enaltecieran su yo y predestinación.

-Nunca le he hablado de mi padre, ni de mis sufrimientos – le repuso a Dubois con voz bronca de protesta.
-El médico, sin proponérselo –repuso el otro-, es como un jefe de policía, sobre el que llueven toda clase de informaciones espontáneas. Le voy a dar un ejemplo: usted, en 1870, cuando entró triunfante a Caracas, de no haber sido operado por uno de los mejores cirujanos del mundo hubiese muerto.

-Rafael Herrera Vegas –dejó escapar como un lamento-. ¡Y cómo sabe usted todo eso?
-Era mi compañero de estudios. Y el más brillante cirujano que haya pasado jamás por La Sorbona, hasta el punto de que nuestro maestro, ante la solicitud del Emperador del Brasil para que le recomendase un gran cirujano para él y su familia, no vaciló en mencionarle a Herrera Vegas, quien luego pasó a la Argentina, a solicitud del Presidente Roca, para que enfrentase el primer brote de fiebre amarilla que se produjo en aquel país, y de la cual no tenían experiencia los médicos de allá. En Argentina, impulsó con criterio moderno los estudios de Medicina, recibiendo los honores y riqueza que su país, encarnado en su persona, le negó en la forma más cruel. Todavía vive, y, a pesar de sus éxitos en la Argentina, no ha renunciado a su nacionalidad, condición que se le exige para nombrársele ministro. ¿Quién quería más a Venezuela, usted o él? Argentina, forzoso es reconocerlo, ha sido mejor madre adoptiva que Venezuela, madre natural. Además del caso de Herrera tiene también el de José Antonio Páez, a quien usted negó las glorias de ser enterrado en el Panteón Nacional. Si hay algo que me molesta es su ausencia de grandeza, su carencia total de magnanimidad, su errónea filosofía de creer que el poder y el dinero lo pueden todo.”


Son lecciones de la historia de Venezuela que deberíamos recordar a menudo, para no repetir episodios tan desafortunados como negativos para nuestro futuro progreso y desarrollo."

Caracas, 6 de noviembre de 2009


Fuente:
http://bitacoramedica.com/weblog/2009/11/el-politico-y-el-sabio-antonio-guzman-blanco-vs-rafael-herrera-vegas/
Fotografía de Antonio Guzmán Blanco - http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Guzmán_Blanco

Luis Sáenz Peña


Ya asentado en la sociedad Argentina, con su reputación como médico en lo más alto, ha cosechado una gran cantidad de amigos.

Uno de ellos ha sido Luis Sáenz Peña, Presidente de la República entre 1892 y 1895 y padre de otro Presidente de la República, Roque Sáenz Peña, quién asumió el cargo a pocos días de la muerte de Rafael (1910-1914), y se lo conoce por la "Ley Sáenz Peña" referida al voto secreto, obligatorio y universal.

domingo, 4 de julio de 2010

Carta de Augusto J. Coelho a Marcelino y Rafael Herrera Vegas

Augusto J. Coelho fue fundador del Banco Español del Río de la Plata en 1886. Según cuenta Marcelino, habían dos retratos al óleo de Don Rafael, uno se lo regaló Augusto Coelho a Rafael (hijo) y el otro Julio Peña a Marcelino (este último pintado por Gabriel Ferrier - 1910)

París, 27 de Septiembre de 1910
Señores Dres. Dn. Rafael y Dn. Marcelino Herrera Vegas, Buenos Aires

Mis queridos Amigos
Nunca he sentido más la tiranía de las distancias, como hoy al recibir la dolorosa noticia del fallecimiento de su querido padre de Uds, mi excelente y respetado amigo. Habría deseado en sus momentos haberme hallado al lado de Uds. para compartir su justa pena, para llorar juntos la desaparición del hombre noble y caballerezco que siempre fue por mi considerado como un segundo padre. No les envío a Uds. consuelo por que estas desgracias tan grandes no las tienen, la resignación ante lo inevitable puede, con el tiempo, atenuar el dolor, pero la perdida subsiste siempre irreparable.
En cuanto a mi, me ha causado una impresión profunda que Uds comprenderán, sabiendo el verdadero cariño que yo profesaba al finado, que por sus exepcionales cualidades de bondad, de rectitud y de nobleza., supo en vida hacerse acreedor al respeto y a la estimación general y deja, al morir, un recuerdo imperecedero para todos cuantos nos honrabamos con su amistad, Reciban ustedes mis amigos queridos la seguridad del afecto que en ests triste circunstancia les reitera mas que nunca su amigo

Augusto J. Coelho

Construcción de Edificio Anexo de la Facultad

En el Archivo de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires, Legajo 9055 del año 1871 he encontrado la siguiente carta de Don Rafael al decano de la Facultad, Dr. Leopoldo Montes de Oca, en relación al terreno lindero a la Facultad. Actualmente Facultad de Ciencias Económicas que ocupa la manzana de Av. Córdoba, Uriburu, Viamonte y Junín.

Buenos Aires, Noviembre 19 de 1896

Señor Decano de la Facultad de Ciencias Médicas Dr. Don Leopoldo Montes de Oca

Señor Decano
Tengo la satisfacción de acusarle recibo de su atenta nota fecha 10 del actual, en la que me comunica que, autorizado por la Facultad, me ha designado Ud. para que, con los Señores Académicos, Doctores Juan R. Fernández y Luis Güemes, forme la comisión encargada de intervenir en la construcción e instalaciones que deben levantarse en el terreno lindero a la facultad, mandado expropiar por ley del Congreso para establecer en él todas las enseñanzas que se hacen en el cadáver.

Al comunicar, como lo hago, al Señor Decano mi aceptación a tan honroso cargo, es con el temor y pesar de que mi mal estado de saludo, que es notorio, no me permita prestar todo el contingente que deseara, y agradeciendo al Señor Decano la distinción de que he sido objeto, tengo el gusto de saludarlo con mi más distinguida consideración.

Rafael Herrera Vegas