sábado, 31 de julio de 2010

Inauguración de la Escuela “Rafael Herrera Vegas”


Con la brillante ceremonia realizada el 16 de diciembre de 1918 ha quedado inaugurada la nueva escuela del Consejo Escolar 9º, ubicada en la calle Las Heras 3096 y designada con el nombre de “Rafael Herrera Vegas”, personalidad meritoria, que ha evocado justicieramente en su discurso el Dr. M. A. Montes de Oca.

El edificio se levanta en el terreno de 1.500 metros, donado con ese objeto por los doctores Rafael y Marcelino Herrera Vegas, en memoria de su señor padre. Sus planos han sido preparados y dirigida su construcción por la Dirección General de Arquitectura del Consejo Nacional de Educación, a cargo del arquitecto Sr. Waldorp. Es un amplio edificio de tres pisos, que responde estrictamente, por supuesto, a las más adelantadas aspiraciones de la edificación escolar urbana en cuanto a exigencias higiénicas y pedagógicas. La primera de estas cualidades es precisamente su característica. El sol, la luz, el aire, están en dominio pleno, desde el amplio patio descubierto del piso bajo, y las aulas cuyas grandes ventanas que miran al este dan todas a él, hasta los anchos corredores cubiertos que pueden servir de lugar de recreo a los alumnos de los pisos altos, los que disponen, además, de la azotea convertida en pérgula, -como es frecuente en establecimientos similares de los Estados Unidos,- sitio propicio para juegos libres. Es de notar la instalación sanitaria de lavabos y retretes, y los surtidores de beber que eliminan el uso del jarrito. La sobriedad de las líneas, la ausencia de adornos arquitectónicos es otro de los rasgos del nuevo edificio, que responde a un propósito tanto económico, como higiénico. Como otras escuelas construidas últimamente, la que se acaba de inaugurar cuenta también con un salón de actos públicos que será utilizado en la actividad escolar para clases de música y canto. Se ha destinado un espacio para las instalaciones de La Copa de Leche, la benéfica institución implantada en casi todas nuestras escuelas, merced a la generosidad del vecindario que la sostiene exclusivamente. Un salón para museo y varias piezas en un piso alto, para habitación particular de la directora, contemplan la distribución del nuevo edificio cuyas 11 aulas tienen capacidad para cerca de 1.000 alumnos en ambos turnos.

lunes, 26 de julio de 2010

La Legislatura Porteña recuerda a Don Rafael


Buenos Aires, 24 de junio de 2010.

DECLARACIÓN 230/2010

La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires recuerda al Doctor Rafael Herrera Vegas, en el centenario de su fallecimiento, el cual se conmemorará el día 26 de Septiembre del 2010.

Asimismo, solicita al Poder Ejecutivo que, a través del Ministerio de Salud, tenga a bien organizar una jornada a efectos de destacar su obra y trayectoria.


OSCAR MOSCARIELLO
CARLOS SERAFIN PEREZ


http://www.legislatura.gov.ar/asuntos.php

domingo, 18 de julio de 2010

El Político y El Sabio: Antonio Guzmán Blanco vs Rafael Herrera Vegas


Le he pedido autorización a Francisco Kerdel Vegas para replicar aquí un artículo que publicó en el año 2009 en www.bitacoramédica.com, a lo que accedió de inmediato.

Francisco Kerdel Vegas

"Francisco José HERRERA LUQUE (Pancho Pepe , como lo llamábamos familiares y amigos), médico psiquiatra (tercera generación de médicos y segunda de psiquiatras por el lado paterno), nos dejó un legado trascendental con su reconocida creatividad científica expresada en varios libros y más tarde al dedicarse a cultivar -con su extraordinario talento e imaginación-, el género de la historia novelada, que le permitió incursionar con mucha libertad en aspectos singulares del comportamiento de los venezolanos que parecen repetirse a lo largo de la historia.

Hoy quiero destacar en este comentario la emigración de nuestros cerebros mejor formados por razones políticas –algo que estamos sufriendo en forma exponencial actualmente- y que Pancho Pepe narra con detalles enfocando el caso del ilustre médico venezolano (y pariente suyo) doctor Rafael HERRERA VEGAS, quien sin desempeñar cargo público alguno y sin haber incursionado en la política local resultó víctima, por el odio del general Antonio GUZMÁN BLANCO –en ese momento, año de 1870, recién encargado de la presidencia de la república- hacia su familia, y tiene que pasar por el horror de ver su casa de habitación salvajemente saqueada, seguida del trágico fallecimiento de su esposa a causa de una fiebre puerperal adquirida en un parto que ocurrió en esas terribles circunstancias.

La virtud que atribuyo a la novela histórica (o historia novelada) es que nos permite insertarnos de manera natural y asimilable en un momento determinado de nuestra historia.

Sin más preámbulos demos la palabra a Pancho Pepe (en su libro “Los 4 Reyes de la Baraja”, Criteria, Caracas 2004) para que nos narre en dos sucesivos episodios lo que ocurrió entre HERRERA VEGAS y GUZMÁN BLANCO:

“Guzmán Blanco, quien arrastra desde su juventud de una hernia inguinal, se siente acuciado por intensos dolores. Aquella tarde son insoportables. Andueza Palacios, poeta y político, es también médico. No puede ocultar su turbación al examinarlo.

-La hernia se ha estrangulado –le dice con gran esfuerzo-. Es indispensable operarlo.
-En tu opinión, ¿cuál es el mejor cirujano de Caracas?
-Rafael Herrera Vegas, quien está en La Rotunda.
-Háganlo llamar para que lo haga. Por más enemigo mío que sea, no soslayaría los deberes de su profesión

El médico deja a un lado el rencor y se dispone a intervenirlo. Matías Salazar, amenazante, le espeta a Herrera, antes de entrar al comedor, en cuya mesa se realizará la intervención.

-¡Ojo e´garza, doctorcito. Si algo le pasa al General, no quedará usted vivo para contar el cuento!
-¡No sea grosero, piazo e´carajo! Cómo se ve que en su profesión de asesino no tiene idea de lo que es un médico.

Herrera Vegas, graduado en París con las mejores calificaciones y la admiración de sus maestros, es de los pocos que conoce en Venezuela los secretos del éter, el anestésico descubierto por Morton. La operación se desarrolla felizmente. Bajo estricta vigilancia militar, donde se turnan sus primeros lugartenientes, se recupera el enfermo. En la cama de al lado, Herrera Vegas, en silencio hosco, sigue el proceso. Tan pronto vuelve en sí, retornan las punzadas y los dolores, que el médico calma con un brebaje de láudano y caña brava. Al tercer día la mejoría es notable. Guzmán agradece a Herrera lo hecho por él.

-Lamentablemente hice el juramento hipocrático- responde seco.

Guzmán Blanco esboza una sonrisa; siempre ha sentido una extraña atracción por sus contrarios.

-Siento mucho lo del saqueo de tu casa. Voy a darle órdenes a Juan Sabroso, para que devuelvan lo robado.
-Eso es más difícil que usted restituya al país lo que no es suyo.
-¡Carajo, Rafael!- exclama con ánimo reconciliador-. ¡No hay manera de que me perdones, si algún mal te he hecho?
-A usted, más que a nadie, le consta que nosotros no damos ni pedimos cacao. Véame, por los momentos, como su médico y nada más.

Fueron inútiles los intentos de Guzmán por hacerle variar de actitud. Respondía con monosílabos a sus preguntas, por más que Guzmán hubiese ordenado la excarcelación de Francisco, su hermano, y el cese de la persecución a su familia del lado paterno. Porque a Martín Vegas y a Esteban Palacios, como a toda su parentela, fiel a su promesa persistía en su idea de hacerlos exterminar. Al octavo día de la intervención la recuperación de Guzmán, salvo pequeñas dolencias, era casi total. Matías irrumpe violentamente, y luego de exigirle al médico que salga de la habitación, le susurra algo a Guzmán. Herrera, al otro lado del patio, no lo pierde de vista. Algo grave sucede en relación con él. Guzmán se incorpora de lecho con el rostro amarillento, y con paso fuerte se aproxima al médico.

-Tu mujer está muy enferma –le dice-. Desde hace dos días tiene una fiebre muy alta. Ve a verla ahora mismo, y cualquier cosa que pueda hacer por ti, estoy a tu orden. No sabes cuánto te agradezco tus cuidados.

Girando sobre sí mismo y a toda prisa, el joven galeno corrió a su casa. Tan pronto Guzmán le informó de lo sucedido supo la naturaleza del padecimiento y también su pronóstico: fiebre puerperal.

El rostro de los suyos era un mar de caras afligidas, de velones del alma y de un coro de mujeres rezando el rosario. El recién nacido estaba bien, pero su mujer perfilaba las facciones en la última expresión que permite la agonía. Concepción, tras dos días de tránsito, se fue entre suspiros. No obstante la proclama impresa dictada por Guzmán, de perseguir y exterminar a los Herrera, la extensa parentela, poniendo a un lado sus aprehensiones, acudió a las exequias. Un torrente, más que un murmullo, salió del patio y se precipitó en la sala, donde Rafael despedía a su mujer con el rostro entre las manos. Teresa, su hermana, quien estaba a su lado, reclamó su atención. En el umbral, vestido de luto, estaba Antonio Guzmán Blanco.

-Vengo a darte el pésame …

Herrera Vegas no lo dejó terminar:

-Salga inmediatamente de aquí, si no quiere hacerlo con los pies por delante.

Guzmán Blanco no se amilana ante lo sucedido. Con más energía que nunca grita y ordena:

-¡Duro con los godos! ¡No se la vayan a echar de blandos ni de misericordiosos! Todo propietario es godo; todo godo es propietario.”


Al final del libro, el novelista inventa un diálogo entre el paciente al final de la vida, Guzmán Blanco, y su médico, donde nuevamente invoca el episodio que determinó la dura decisión del doctor Rafael HERRERA VEGAS de abandonar su país natal para siempre y radicarse con su dos hijos menores en Buenos Aires, donde además de alcanzar notables éxitos como profesional deja un clan familiar de reconocida solvencia social, económica y sobre todo moral. A continuación dicho diálogo:

“-Yo no le soy simpático, doctor Dubois le soltó a quemarropa, deseoso de comprobar lo que desde hacía tiempo presentía.
-Acierta usted, Excelencia –respondió el médico inmutable-. Aunque debo confesarle que la profunda antipatía que sentía en un principio, se ha ido aminorando al paso del tiempo, hasta casi tenerle un poco, pero muy poco cariño …
-¿Y qué le ha hecho cambiar de opinión?
-Conocerlo a fondo. Saber de las humillaciones de que ha sido víctima … De la desconfianza que siempre inspiró, aun cuando no se justificaba. De los detractores gratuitos, de las innumerables traiciones de que fue víctima … , de haber tenido el padre que tuvo … Las malas acciones de los protagonistas de la historia suelen ser obra del resentimiento.

Guzmán se sobresaltó ante aquellas afirmaciones. Era ajeno a hacer confidencias, salvo las que enaltecieran su yo y predestinación.

-Nunca le he hablado de mi padre, ni de mis sufrimientos – le repuso a Dubois con voz bronca de protesta.
-El médico, sin proponérselo –repuso el otro-, es como un jefe de policía, sobre el que llueven toda clase de informaciones espontáneas. Le voy a dar un ejemplo: usted, en 1870, cuando entró triunfante a Caracas, de no haber sido operado por uno de los mejores cirujanos del mundo hubiese muerto.

-Rafael Herrera Vegas –dejó escapar como un lamento-. ¡Y cómo sabe usted todo eso?
-Era mi compañero de estudios. Y el más brillante cirujano que haya pasado jamás por La Sorbona, hasta el punto de que nuestro maestro, ante la solicitud del Emperador del Brasil para que le recomendase un gran cirujano para él y su familia, no vaciló en mencionarle a Herrera Vegas, quien luego pasó a la Argentina, a solicitud del Presidente Roca, para que enfrentase el primer brote de fiebre amarilla que se produjo en aquel país, y de la cual no tenían experiencia los médicos de allá. En Argentina, impulsó con criterio moderno los estudios de Medicina, recibiendo los honores y riqueza que su país, encarnado en su persona, le negó en la forma más cruel. Todavía vive, y, a pesar de sus éxitos en la Argentina, no ha renunciado a su nacionalidad, condición que se le exige para nombrársele ministro. ¿Quién quería más a Venezuela, usted o él? Argentina, forzoso es reconocerlo, ha sido mejor madre adoptiva que Venezuela, madre natural. Además del caso de Herrera tiene también el de José Antonio Páez, a quien usted negó las glorias de ser enterrado en el Panteón Nacional. Si hay algo que me molesta es su ausencia de grandeza, su carencia total de magnanimidad, su errónea filosofía de creer que el poder y el dinero lo pueden todo.”


Son lecciones de la historia de Venezuela que deberíamos recordar a menudo, para no repetir episodios tan desafortunados como negativos para nuestro futuro progreso y desarrollo."

Caracas, 6 de noviembre de 2009


Fuente:
http://bitacoramedica.com/weblog/2009/11/el-politico-y-el-sabio-antonio-guzman-blanco-vs-rafael-herrera-vegas/
Fotografía de Antonio Guzmán Blanco - http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Guzmán_Blanco

Luis Sáenz Peña


Ya asentado en la sociedad Argentina, con su reputación como médico en lo más alto, ha cosechado una gran cantidad de amigos.

Uno de ellos ha sido Luis Sáenz Peña, Presidente de la República entre 1892 y 1895 y padre de otro Presidente de la República, Roque Sáenz Peña, quién asumió el cargo a pocos días de la muerte de Rafael (1910-1914), y se lo conoce por la "Ley Sáenz Peña" referida al voto secreto, obligatorio y universal.

domingo, 4 de julio de 2010

Carta de Augusto J. Coelho a Marcelino y Rafael Herrera Vegas

Augusto J. Coelho fue fundador del Banco Español del Río de la Plata en 1886. Según cuenta Marcelino, habían dos retratos al óleo de Don Rafael, uno se lo regaló Augusto Coelho a Rafael (hijo) y el otro Julio Peña a Marcelino (este último pintado por Gabriel Ferrier - 1910)

París, 27 de Septiembre de 1910
Señores Dres. Dn. Rafael y Dn. Marcelino Herrera Vegas, Buenos Aires

Mis queridos Amigos
Nunca he sentido más la tiranía de las distancias, como hoy al recibir la dolorosa noticia del fallecimiento de su querido padre de Uds, mi excelente y respetado amigo. Habría deseado en sus momentos haberme hallado al lado de Uds. para compartir su justa pena, para llorar juntos la desaparición del hombre noble y caballerezco que siempre fue por mi considerado como un segundo padre. No les envío a Uds. consuelo por que estas desgracias tan grandes no las tienen, la resignación ante lo inevitable puede, con el tiempo, atenuar el dolor, pero la perdida subsiste siempre irreparable.
En cuanto a mi, me ha causado una impresión profunda que Uds comprenderán, sabiendo el verdadero cariño que yo profesaba al finado, que por sus exepcionales cualidades de bondad, de rectitud y de nobleza., supo en vida hacerse acreedor al respeto y a la estimación general y deja, al morir, un recuerdo imperecedero para todos cuantos nos honrabamos con su amistad, Reciban ustedes mis amigos queridos la seguridad del afecto que en ests triste circunstancia les reitera mas que nunca su amigo

Augusto J. Coelho

Construcción de Edificio Anexo de la Facultad

En el Archivo de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires, Legajo 9055 del año 1871 he encontrado la siguiente carta de Don Rafael al decano de la Facultad, Dr. Leopoldo Montes de Oca, en relación al terreno lindero a la Facultad. Actualmente Facultad de Ciencias Económicas que ocupa la manzana de Av. Córdoba, Uriburu, Viamonte y Junín.

Buenos Aires, Noviembre 19 de 1896

Señor Decano de la Facultad de Ciencias Médicas Dr. Don Leopoldo Montes de Oca

Señor Decano
Tengo la satisfacción de acusarle recibo de su atenta nota fecha 10 del actual, en la que me comunica que, autorizado por la Facultad, me ha designado Ud. para que, con los Señores Académicos, Doctores Juan R. Fernández y Luis Güemes, forme la comisión encargada de intervenir en la construcción e instalaciones que deben levantarse en el terreno lindero a la facultad, mandado expropiar por ley del Congreso para establecer en él todas las enseñanzas que se hacen en el cadáver.

Al comunicar, como lo hago, al Señor Decano mi aceptación a tan honroso cargo, es con el temor y pesar de que mi mal estado de saludo, que es notorio, no me permita prestar todo el contingente que deseara, y agradeciendo al Señor Decano la distinción de que he sido objeto, tengo el gusto de saludarlo con mi más distinguida consideración.

Rafael Herrera Vegas

lunes, 7 de junio de 2010

Reválidas

Finaliza la epidemia de la Fiebre Amarilla y Rafael, que ya había conquistado merecido prestigio como médico, decide instalarse en la Argentina para ejercer su profesión. Es así que decide revalidar su título y para esto tiene que rendir exámen de todas las materias.

Eleva su pedido por nota a la Facultad, que se encuentra conservado en el Archivo de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires, que reza lo siguiente:

Buenos Aires, Diciembre 6 de 1871

Excelentísimo Señor
Don Rafael Herrera Vegas, ciudadano de la República de Venezuela y residente en esta ciudad à V.E. con el debido respeto expongo:

Que hace algunos meses llegué á esta ciudad con el ánimo de dedicarme al ejercicio de mi profesión que es la de médico; con este fin comencé a dar los pasos necesarios para prestar, ante la Facultad, el exámen correspondiente; pero, desgraciadamente, causas tan graves como inevitables me llamaban á mi país, y en la duda de tener que volverme á él inmediatamente no me ha sido posible rendir el exámen. Hoi que aquellas causas han cesado, aspiro á hacerlo lo más pronto posible, mas para esto es necesario obtener el competente permiso de V.E., pues de acuerdo con el reglamento, sólo con este requisito pueden darse exámenes desde el mes de Noviembre hasta el de Mayo.
Confiando en lo justo de mi pretensión y en la conocida benevolencia que se dispensa en este país al estrangero, ruego hoy ante V.E. suplicándole se sirva acordarme el permiso que dejo indicado.

Es Gracia,
Rafael Herrera Vegas


El Dr. Juan José Montes de Oca dijo: “Los exámenes de reválida de Herrera Vegas, son los más brillantes que he precenciado en mi larga actuación médica”.

El comienzo fue duro y si bien su inclinación era hacia la cirugía, considera que la buena clientela ya estaba en manos de los Doctores Montes de Oca y Pirovano, motivo por el cual se decide por la clínica médica. Su capacidad y don de gente le revelan pronto como un triunfador y poco a poco conseguirá la mejor clientela de Buenos Aires.

Hospital Durand

La Prensa, Lunes 30 de noviembre de 1914

El domingo 29 de noviembre de 1914, se realizó en el Hospital Durand la inauguración de una sala especialmente construida e instalada “para el servicio médico de empleados municipales”. Abrió el acto el Director de la Asistecia Pública, Dr. Baldomero Sommer, quién en breve discurso se refirió al alcance de la obra realizada, a sus propósitos significativos y a sus fines realmente prácticos. El orador recordó también, la personalidad del Dr. Rafael Herrera Vegas, cuyo nombre lleva la nueva sala del Hospital. Enseguida hizo uso de la palabra el Dr. Marcelino Herrera Vegas para agradecer el homenaje tributado a la memoria de su señor padre. Inmediatamente después se procedió a dejar instalado un nuevo servicio modelo de pensionado para niños. A esos actos concurrieron, el Intendente Municipal, el Director del Hospital Durand, el Sub-Director de la Asistencia Pública Dr. Silvestre Oliva, el Rector de la Universidad Dr. Eufemio Uballes y muchos catedráticos y médicos que especialmente habían sido invitados.


Actualmente no he podido encontrar rastros sobre esta sala, y entiendo que ese servicio se transformó en Maternidad, siendo su primer Jefe el Dr. Alberto Peralta Ramos. Olvidando en este sentido la memoria del Dr. Rafael Herrera Vegas, y la donación que quizás se haya hecho en aquel entonces para dicha sala.

lunes, 10 de mayo de 2010

Juan Pablo Rojas Paúl


Político y Abogado venezolano. 32º Presidente de la República de Venezuela desde 2 de julio de 1888 al 19 de marzo de 1890. Fue el segundo presidente civil de Venezuela. Su mandato de dos años de debió a que la constitución de aquel entonces así lo disponía.

Escribió esta carta al Dr. Rafael Herrera Vegas el 7 de Marzo de 1890

"Sr. Dr. Rafael Herrera Vegas
751 Calle Victoria
Buenos Ayres

Estimado Amigo,
Aúno no he recibido la caja que contiene el libro con que me obsequia el Sr. Gral. Mitre, á quién ruego á Ud. exprese, anticipadas las veras de mi agradecimiento.
Dejo así contestada su atenta carta fecha 2 de diciembre pasado, y soy de Ud. atento servidor y amigo."

Firma J.P. Rojas Paúl

En la esquina superior izquierda sello al agua con el Escudo de la República de Venezuela y la leyenda "El Presidente de la República"

domingo, 18 de abril de 2010

Sociedad Científica Argentina


La Sociedad Científica Argentina fue fundada el 28 de Febrero de 1872, instalándose el 28 de Julio del mismo año en dependencias del Colegio Nacional de Buenos Aires. Fue su primer Presidente el Ing. Luis Augusto Huergo, y su vicepresidente el Ing. Augusto Ringuelet.

Las principales funciones de la institución eran:
* Fomentar el estudio de las ciencias matemáticas, físicas y naturales, y sus aplicaciones.
* Estudiar las publicaciones, inventos o mejoras científicas, en especial las que tuvieran una aplicación práctica en el País.
* Reunir a los ingenieros, tanto del país como extranjeros, a los estudiantes de ciencias exactas y a las demás personas cuya ilustración científica sirviese para el logro de los dos objetivos anteriores.

En la imagen podemos ver la acción número 541, de las dos mil que se emitieron en 1885, con un valor de $ 10 Moneda Nacional cada una, a favor de Don Rafael Herrera Vegas. El fin de lo recaudado era la compra de un terreno y luego la construcción de la Sede. Según las firmas del documento, en ese momento era Presidente: Luis A. Viglione, Secretario: Carlos Bunge y Tesorero: Julio Krause.

Agradezco a Don Marcelino Herrera Vegas Zavalía que me hizo llegar dicha acción.

viernes, 9 de abril de 2010

Instituto Frenopático


Rafael Herrera Vegas fundó en compañía de sus amigos los Doctores Felipe Solá y Eduardo Pérez el primer Instituto Frenopático de la América del Sur situado en la Avenida Montes de Oca al 600 en el barrio de Barracas. Esta fue la primer clínica psiquiátrica privada del país, que hoy sigue funcionando en una nueva ubicación. De este instituto también fue director su hijo el Dr. Marcelino Herrera Vegas.

Ya en sus últimos años, Don Rafael vendió la tercera parte que tenía del Instituto, a los Doctores José M. Ramos Mejía y Pastor J. Sosa.


Fotografía obtenida de: http://luisbroggi.blogspot.com/search/label/Barrio%20Barracas

lunes, 5 de abril de 2010

Se Inaugura el nuevo edificio de La Academia Nacional de Medicina


El viernes 17 de Abril de 1942 La Nación publica la noticia sobre la inauguración del nuevo edificio de la Academia Nacional de Medicina.

"La inauguración del nuevo edificio de la Academia Nacional de Medicina, situado en la esquina de las calles Las Heras y Coronel Díaz, dio motivo a un acto solemne prestigiado por la presencia de las altas autoridades nacionales, universitarias, diplomáticas, eclesiásticas y representaciones científicas extranjeras.
El hermoso y amplio salón de actos del moderno edificio resultó un parco apropiado a la solemnidad académica de la ceremonia, notándose en las partes laterales de la sala la presencia de numerosas damas e invitados especiales.
Ocupó el sitial de la presidencia el vicepresidente de la República en ejercicio del Poder Ejecutivo, Dr. Ramón S. Castillo, con los ministros de Justicia e Instrucción Pública Dr. Guillermo Rothe, el de Obras Públicas Dr. Salvador Oría y el de Relaciones Exteriores Dr. Enrique Ruiz Guiñazú; el Rector de la Universidad Dr. Carlos A Saavedra Lamas; el Arzobispo de Buenos Aires Monseñor Santiago Luis Copello; el Intendente Municipal Dr. Carlos Alberto Pueyrredon; el Presidente del Departamento Nacional de Higiene Dr. Juan Jacobo Spangenberg; el Presidente de la Academia Dr. Mariano R. Castex; el Decano de la Facultad de Ciencias Médicas Dr. Nicanor Palacios Costas; miembros del cuerpo diplomático, representantes extranjeros y los académicos integrantes de la mesa directiva. El resto de la sala se hallaba ocupado en su totalidad por profesores universitarios y académicos. La llegada del vicepresidente de la República a las 19, fue señalada con calidos aplausos por la concurrencia, mientras la banda de policía ejecutaba la marcha de Ituzaingó. Previa la ejecución del Himno Nacional, el arzobispo de Buenos Aires procedió a la bendición del nuevo edificio".

En su discurso el Presidente de la Academia Nacional de Medicina, Dr. Mariano R. Castex expresó su agradecimiento a los hermanos Herrera Vegas, por la donación del terreno y por la donación del Dr. Marcelino Herrera Vegas de la espléndida biblioteca, que consta de 12.000 volúmenes. La Academia –dijo el Dr. Castex- dispuso colocar un bronce con el nombre del Dr. Marcelino Herrera Vegas, designando a esta importante sección de la biblioteca y en homenaje al Dr. Rafael Herrera Vegas, que fue figura prominente de esta Academia, y en cuya memoria sus hijos donaron el terreno, se resolvió que su efigie, en mármol, figurara en sitio de honor, a la entrada de este edificio.

miércoles, 31 de marzo de 2010

La Esposa del Médico

¡Qué importa, para la esposa del médico, una noche de vigilia, la ansiedad de una espera, cuando el que vuelve le trae este anuncio: "he evitado una muerte, he salvado una madre, he salvado una tierna criatura"!
Por eso los helenos representan a Esculapio en unión de su esposa Epiona, que en griego significa "la que endulza todos los dolores"

Osvaldo Loudet (Política del espíritu)

lunes, 29 de marzo de 2010

"Club Bolívar"

Con la amistad y la hospitalidad que se exteriorizaba en su tertulia, su casa era un centro, un Club, el “Club Bolívar” como lo bautizó Don Leonardo Pereyra. Una de las últimas tertulias que ha conocido Buenos Aires. La mesa tendida, la buena mesa tendida a todos, convocaba diariamente a un grupo numeroso y calificado de personalidades de variada y gran significación. Lo que se pensaba y “decía en lo de Herrera” influía en el país. Era un capo neutral. Se discutía con pasión muchas veces, no pasando de ahí las cosas. De allí salían o se fortalecían iniciativas de toda índole, científicas, literarias, financieras, económicas, industriales, que a todo abría su espíritu amplio el dueño de casa, y con él, sus tertulianos.

Algunas de las personas que frecuentaban estas reuniones eran: Pedro N. Arata; Bartolomé Novaro; Carlos Guido y Spano; Eduardo Crespo (que fue Intendente Municipal); José y Felipe Solá; Leonardo Pereyra; Martín Yraola; Dr. Felipe Ardenghi; Simón y Clemente Zárraga; Ignacio Pirovano; Pablo Marengo; Antonio y Norberto Piñero; Amancio Alcorta; Nicolás Anchorena; Tomás Moncayo (ecuatoriano) Barón (sevillano); Juan Cobo; José Benjamín Gorostiaga; Pedro Palacios (uruguayo); Ernesto Åberg; Pablo Santillan (Profesor de Terapéutica); Felipe Rómulo Piñeyro; Rómulo Otamendi; Pío Trelles; Domingo Cabred; Goyo Soler; Estanislao Zevallos; Carlos y Leopoldo Basavilbaso; Francisco Canale; Juan Angel Molina; Félix Martín y Herrera; Carlos Rodríguez Larreta; Carlos Salas (que fue Embajador en Europa en tiempos de Roque Sáenz Peña); Ricardo Lavalle; Manuel Correa Morales; Carlos Berg; Domingo y Pedro Frías; Ambrosio Olmos; Eduardo Wilde; Eduardo y Ricardo Pérez; Goyo Berdier; Narciso Vivot; Justo Carlé (catalán); Coronel Ricardo Day; Angel M. Centeno; Juan Agustín García y sus hijos Juan y Julio; Carlos Roseta; Adolfo Bullrich; Carlos y Roberto Lloveras; Pedro Roberts; Cleto Aguirre; Eduardo Esteves; Benjamín Buteler; Carlos Carvalho; Dr. Christiani; Dr. Quinche; Dr. Simón; Sr. Vermer-Riverieux (que donó al Papa la Nunciatura de la calle Riobamba); Dr. Defoix; Enrique Perisena; Emilio Cortez; Manuel Aguirre; Vicente Colins (comprador de hacienda); Juan Antonio Argerich

Dos señoras también visitaban la casa y eran infaltables a presenciar desde los balcones los famosos carnavales: Eduarda Mansilla de García (madre de Daniel) y Ventura Muñoz de Wilde (primera mujer de Edardo Wilde, después de la muerte de su primer marido Zavaleta. Su segunda mujer fue Guillermina Oliveira Cesar), así como Enriqueta Alais de Vivot.

viernes, 26 de marzo de 2010

Mar del Sur



"Según los datos disponibles, se ha establecido como la fecha inaugural de Mar del Sur, en el partido de General Alvarado, el 4 de Febrero de 1889, señalando su ubicación al norte del arroyo La Carolina, en un área aproximadamente de 60 hectáreas compradas a Fernando Julián Otamendi por los Señores Juan Bautista Otamendi, el Ingeniero Rómulo Otamendi, José María Calaza, Santiago Baravino, Julio Galona y el Dr. Rafael Herrera Vega, quienes son los principales precursores de la actividad turística del lugar, comenzando entonces la construcción de un hotel, cuya denominación seria "HOTEL MAR DEL SUD", pero el mismo fue destruido por el avance de los médanos, quedando aún hoy algunos vestigios de las primeras construcciones."


Fuente: http://www.mga.gov.ar

lunes, 22 de marzo de 2010

Delfina Bungue de Galvez

Delfina nació en Buenos Aires el 24 de diciembre de 1881 y muere en Alta Gracia, Córdoba, el 30 de Marzo de 1952, siendo hija de Carlos Bunge y de Justa Arteaga; contrajo matrimonio con Manuel Gálvez, escritor argentino. Delfina fue reconocida como escritora y poeta. Su temprana vocación por la escritura resultó en algunas publicaciones en francés y luego publicó en español cerca de cuarenta títulos.

El 5 de Mayo de 1911, Carlos Octavio Bunge le envía a Rafael Herrera Vegas Pereyra Iraola una carta acompañada de un libro de poesías escrito por su hermana Delfina titulado "Simplement ...". En la página 139 hay una poesía dedicada a el Dr. Rafael Herrera Vegas que dice así:

A un vieux medecin
A Mr. le Dr. Rafael Herrera Vegas


C’était un maître de science
C’était un homme bienfaisant,
C’etait un belle consciente
Avec un vieux cœur innocent

Pendant de bien longues années
Des malades en furent bénis
De taut de donleurs contemplées
Son cœur ne s’est point endurci

Et maintenaut sa barbe est blanche
Mais ses bons yeux sont vifs encore
La maisonnette entre les branches
Rit dans un paisible décor

Quoiqu’il vive là solitaire
La La porte ne se ferme pas;
Le pauvre est soigne comme un frère
Car de bien faire il n’est pas las

Là frappe aussi la poesie …
Il dit aux livres “Mes amis”,
Et l’on retrouve rajeuni
L’ancienne amitié près de lui

Il a pour tous de bonnes choses:
Une caresse pour l’enfant,
Pour les jeunes filles des roses,
Et pour chacun un mot charmant

Envoie

Vous avez choisi la plus belle
De vos fleurs moi ce matin …
Hélas! S’ils embaumaient comme elle
Mes vers, ces fleurs de mon jardin!

San Bernardino (Paraguay) 1909

domingo, 21 de marzo de 2010

Parentezco con el Libertador Don Simón Bolivar


Don Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios nació en Caracas el 24 de Julio de 1783 y fue bautizado por el Padre Aristeguieta. Nos cuenta Marcelino Herrera Vegas en sus Memorias, "De un siglo a otro" que el Padre Aristeguieta al bautizarlo le puso el nombre Simón. la familia sabiendo la bautismal quedó asombrada, pues no era ese el nombre que se había convenido ponerle. Cuando se le observó, él contestó: "este niño será el Simón Macabeo de la América". Fué su padrino de bautismo don Feliciano de Palacios, y de confirmación el General Esteban Palacios y Blanco, su tío.

Simón Bolivar fue militar y político, una de las figuras más destacadas de la Emancipación Americana frente al Imperio español. Contribuyó de manera decisiva a la independencia de las actuales Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

Simón era primo en segundo grado y de cuarto grado al mismo tiempo de los padres de Don Rafael, pero también era primo hermano de sus suegros.

Doña Carmelita Palacios Vegas, que contrajo matrimonio con Don Rafael en 1867, era hija de Bartolomé de Palacios y Tovar y de María Guadalupe de Vegas y Palacios; hijo el primero de Bartolomé de Palacios Blanco y de Ana María de Tovar y Ponte; y nieto de Feliciano Palacios Sojo y Gil de Arratia y de Francisca Blanco y Herrera (estos dos abuelos de Don Simón).

Don Simón era hijo de Juan Vicente de Bolivar y Ponte y de María de la Concepción de Palacios Blanco, hija ésta de Feliciano Palacios Sojo y Gil de Arratia y de Francisca Blanco y Herrera.

La Nación - 4 de Octubre de 1910

ACADEMIA DE MEDICINA
HOMENAJE AL Dr. HERRERA VEGAS

Bajo la presidencia del doctor Arata se reunió la academia de medicina. Había sido citada para ocuparse de diversos asuntos de interés científico, y concurrieron la mayor parte de sus miembros: los doctores Uballes, Centeno, Decoud, Cantón, Wernicke, Cranwell, Lagleyze, Davel, Gallardo, Piñero, Boeri y Sommer.
El doctor Arata abrió el acto con el recuerdo de la vida del académico doctor Herrera Vegas, recién fallecido, y propuso que en su homenaje se levantara la sesión y se designara una comisión para velar el cadaver.
El decano de la Facultad de medicina, pronunció con este motivo una sentida alocución, historiando los hechos salientes del antiguo compañero, en su acción fecunda y multiple, como maestro y como médico.
Se resolvió colocar en su tumba una placa de bronce conmemorativa; se designó a los doctores Uballes, Cantón y Lagleyze para que velaran el cadaver, y al doctor Wernike para que pronunciara la oración fúnebre.
La academia asistirá en corporación al acto de sepelio.

martes, 16 de marzo de 2010

Sus primeras casas en Buenos Aires

Apenas llegado de Brasil en 1871, don Rafael se acomodó en el Hotel de la Paz. Luego se mudó a la calle Victoria, en los altos de una sombrerería y artículos para hombre, perteneciente a dos hermanos gallegos: Pedro y Juan Moreno. Esa casa estaba situada al lado del teatro de la Victoria.

Poco antes de la llegada de sus hijos de Venezuela, se mudó a una casa muy modesta en la misma calle Victoria, entre Chacabuco y Piedras, frente a la del señor Leonardo Pereyra. Era una casa muy modesta, de frente muy sencillo, de un solo piso, con unos pequeños balcones con barrotes muy delgados. Tenía una entrada en común con un Registro de ropas, cuyos dueños eran españoles. Por una escalera que arrancaba a los cinco metros de la puerta de entrada en común, se subía a un pequeño vestíbulo que ocupaba el primer y único piso de la casa. Tres habitaciones daban al frente: el comedor, una salita y su escritorio. Al lado del comedor, siguiendo hacia el fondo, su dormitorio. Hay que hacer notar que como no habían aguas corrientes, uno se lavaba en un aguamanil y una jarra, y el agua servida se derramaba en un depósito de porcelana, colocado al lado del lavatorio. Después venía el cuarto de dormir de sus hijos, que para este entonces ya habían venido de Venezuela, el cuarto de baño, el cuarto de Luisa Linares y la cocina. Una azotea amplia la seguía, que terminaba con tres piezas y un W.C. Por detrás de estas piezas había un patio que pertenecía al Registro ya mencionado.